La Junta culpa a Montoro de someter la financiación al «mercadeo» territorial
Críticas al ministro y los jefes autonómicos: «Están en un concurso de ocurrencias» .

De Santiago-Juárez, ayer tras el Consejo de Gobierno.
Al Gobierno de Castilla y León le cuesta cada vez más disimular su irritación con el ministro de Hacienda. El sábado era el presidente, Juan Vicente Herrera quien, «muy muy descontento», reprochaba a Cristóbal Montoro la primera filtración a la prensa —en plena Convención popular en Valladolid— de las cuentas públicas territorializadas, que colocan a Castilla y León en desventaja para negociar la nueva financiación. Y ayer, conocido íntegramente el informe preliminar de los sabios del ministro, era el portavoz de la Junta, José Antonio de Santiago-Juárez, quien ponía el grito en el cielo.
Son varios los motivos por los que la Junta cuestiona esas cuentas, aún incompletas. Pero, sobre todo, condena el uso «torticero» y la interpretación «interesada» que, empezando por el propio Ministerio y terminando por los presidentes autonómicos, se está haciendo de esa maraña de datos. «Es el mercadeo de un zoco y con nosotros no van a contar», sentenció firme el portavoz.
Lo que el martes a última hora de la tarde colgó el departamento de Montoro en su web es solamente un listado desordenado de variables. Ni siquiera recoge las balanzas fiscales o lo que serán las cuentas territorializadas, pero ya ha despertado un tsunami de reacciones entre los distintos territorios.
Es lo que De Santiago-Juárez definió ayer como «un concurso de ocurrencias», que fue relatando a modo de secuencia cronológica. Primero fue la «filtración interesada de unos datos para distorsionar la realidad», en alusión a la noticia publicada el sábado, que atribuía injustamente privilegios a Castilla y León.
Después llegó el informe completo, que «mezcla» la financiación autonómica con las inversiones del Estado «para confundir», en referencia al anexo que resume el gasto dedicado por la Administración del Estado a cada territorio en 2011, y que coloca a Castilla y León como la cuarta más beneficiada.
En este punto, el también consejero de la Presidencia advirtió de la injusticia de imputar a un territorio las inversiones en infraestructuras de las que se benefician todos o medir su impacto en una anualidad.
«En 2011 estaban las inversiones del AVE, pero ¿sólo benefician a Castilla y León? ¿Las empresas constructoras cotizan aquí? ¿Los materiales estaban fabricados en Castilla y León?», reflexionó el portavoz, quien aconsejó revisar los presupuestos del Estado de los años previos a la Expo del 92. «Entonces las inversiones del AVE fueron al sur, y nosotros supimos esperar y ser solidarios», agregó.
José Antonio de Santiago-Juárez metió en el saco de las ocurrencias la afirmación de la presidenta andaluza, Susana Díaz, señalando que el conflicto catalán se resolvería con más financiación; y el anuncio de los presidentes de Extremadura y Cataluña, José Antonio Monago y Artur Mas, de que contraatacarán la ofensiva del Ministerio con sus propias balanzas fiscales.
De la responsabilidad de esta «confrontación política y territorial» generada, la Junta no exime al ministro de Hacienda. Al contrario, admite que fue Montoro quien «puso sobre la mesa el debate».
El portavoz del Ejecutivo, que tenía sobre la mesa un recorte de prensa con una imagen de Montoro, quiso subrayar que Castilla y León «no se opone» al «debate técnico y académico» de las cuentas territorializadas o las balanzas fiscales, que de por sí «no es pacífico», sino a su mal uso.
Al respecto, De Santiago-Juárez se remontó a 2008, cuando el entonces ministro de Hacienda socialista Pedro Solbes también aireó las balanzas fiscales [con datos de 2005] con un «objetivo político», para «demostrar la solidaridad de Cataluña y justificar la singularidad del Estatuto catalán». Y, ahora, Montoro reedita la historia, en esta ocasión para «desmontar el discurso catalán del España nos roba ».
Congruente con las fuertes críticas que vertió contra el Ejecutivo de Zapatero por intoxicar la negociación de la financiación autonómica con las balanzas fiscales, De Santiago-Juárez rescató el argumento de 2008: «Los impuestos los pagan las personas, no los territorios». «¿Se imaginan que los que más pagan exigieran cuando van a un hospital una cama individual, un menú singular o tratamientos especiales?», ejemplificó.
La carrera por una mejor financiación de las autonomías ha comenzado, y «no de buena forma», porque el «aperitivo» son unas balanzas fiscales que, de partida, siembran la confrontación. La Junta mantiene que «nada» va a «distraerle» de su objetivo primordial: «defender el coste efectivo para la prestación de los servicios esenciales, los que importan a la gente». El tiempo dirá si el Ministerio inclina la balanza a favor del ciudadano, y no de los territorios.