Los gravámenes ambientales son los que más se han desarrollado
El Colegio General de Economistas de España explica en su último informe que la modalidad de impuestos ambientales es la que más desarrollo ha tenido en los últimos años, con la creación de figuras que recaen sobre residuos, emisión de gases a la atmósfera o vertidos a las aguas litorales, si bien añade que la mayor recaudación se obtiene por el canon del agua, regulado en la mayoría de las autonomías.
Según datos del Ministerio de Hacienda, Aragón tiene un impuesto sobre el daño medioambiental causado por la emisión de contaminantes a la atmósfera; Asturias, Canarias, Castilla-La Mancha y Murcia sobre el desarrollo de determinadas actividades que inciden en el medio ambiente, igual que Extremadura que recaudó por él 69 millones de euros en 2011. Galicia aplica impuestos sobre la contaminación atmosférica y sobre el daño medioambiental causado por determinados usos y aprovechamientos del agua embalsada.
Otras comunidades, como Aragón, Asturias, Baleares, Extremadura, Galicia, Murcia, La Rioja y Valencia tienen canón de saneamiento, Cataluña un canon del agua y Canarias un canon de vertido, si bien la Ley General Tributaria, a efectos de su catalogación, no considera esa figura como un impuesto o tributo, aunque algunas autonomías sí los definen así en sus presupuestos. Galicia y Castilla-La Mancha aplican también un canon eólico.