Pueblos abandonados para rusos
Varias localidades de Ávila, Burgos y Salamanca se ofrecen en portales de Internet especializados por precios que van de los 500.000 a los 900.000 euros «negociables» .

Imagen reciente de uno de los pueblos abandonados de Castilla y León, en una imagen de archivo.
Un día, por sus calles corrieron niños, las tierras se cultivaban, cantaba el gallo... Hoy son una suma de maleza y silencio. En Castilla y León, según el último censo del INE, hay 239 pueblos deshabitados. En Salamanca, donde más, 181.
Paradojas del destino, los pueblos abandonados forman parte ahora de los productos de lujo de inmobiliarias especializadas en nuevos ricos de Rusia o China, principalmente. «Este tipo de cliente busca algo especial. Grandes extensiones, y los pueblos abandonados pueden entrar entre sus opciones», señala Rafael Canales, de Aldeas Abandonadas, un portal especializado en grandes posesiones. Además de pueblos abandonados, vende castillos, casas blasonadas, fincas...
Los pueblos abandonados que vende este portal están en varias provincias. Los precios van desde los 900.000 euros de un enclave en la provincia de Ávila a los 500.000 de otro en Burgos. «Ahora nos va a entrar otro en Salamanca. Salamanca es una provincia con mucha demanda. Gusta mucho el campo charro. Pueblos y también las fincas ganaderas», añade Canales.
Por motivos de seguridad, en la web no se da la ubicación concreta. «Si saben dónde está, no queda nada. Lo roban todo», se lamenta. Por eso, la información es parcial. «La ubicación del mismo -se dice en una de las fichas- es a unos 51 kilómetros de Avila y 72 de Madrid. Las propiedades en venta son 23 parcelas de un total de 40. 4.144 m2 sobre un total de 6.785», se asegura, en concreto, del pueblo de Ávila en la web de Aldeas Abandonadas. Como pista, sólo que se encuentra en la zona de Peguerinos. Y una aclaración, los 900.000 son negociables. En el caso del pueblo que se vende en Burgos, está formado por 75 casas a reformar. «Se puede opcionalmente comprar varias hectáreas anexas. Luz y agua a pie de propiedad».
Los dueños actuales quieren también máxima discrección. «Son empresarios, gente que lo tiene desde hace años o lo compró en los años de expansión», comenta Canales.
La venta, en estos casos, es muy especializada. No sólo por el perfil del posible comprador, sino también por el asesoramiento necesario. «Hay que tener en cuenta que este tipo de inversores no conoce la zona. Conoce dónde está España, pero no mucho más», añade Rafael Canales. Aunque la mayoría de los posibles interesados son extranjeros, también hay españolas. «Es evidente que es un buen momento para comprar. Algunas de las propiedades que ofrecemos han bajado de forma considerable su precio». Hasta un 40 por ciento.