Diario de León

Primera sentencia de prisión por maltrato animal

Un segoviano puede ir a la cárcel por reincidente al abandonar varios perros.

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Un condenado por maltrato de animales, M.S.C., denunciado por primera vez en 2010 y sentenciado recientemente a seis meses de cárcel y tres años de inhabilitación para la tenencia de animales, podría ser la primera persona en entrar en prisión en España por este delito, al ser reincidente, según informe Efe.

M.S.C. fue sentenciado por el Juzgado de lo Penal número 1 de Segovia por tener a varios animales en un pueblo de la provincia «en malas condiciones, sin agua, sin comida, estaban enfermos, los cachorros que nacían iban muriendo y los grandes, por el estado de inanición en el que se encontraban, se los comían», relata a Efeverde Laura Duarte, portavoz del Partido Animalista (Pacma).

Precisamente esta organización, junto con la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Madrid (Spap) y la Asociación Nacional Amigos de los Animales (Anaa) denunciaron al maltratador por segunda vez tras encerrar a cuatro perros en un remolque sin comida ni agua: uno de ellos murió y el resto fue rescatado en lamentables condiciones.

Duarte añade que «no debería ser necesario tener antecedentes penales para entrar en prisión por maltratar a un animal sino que el hecho de apalear o de tener animales hacinados en una finca debería ser suficiente para cumplir una condena de prisión».

Sin embargo, las investigaciones judiciales de este tipo no prosperan a menudo: según datos de la Memoria de la Fiscalía General del Estado facilitados por estas organizaciones, en 2011 sólo se pusieron en marcha 309 procedimientos judiciales que desembocaron en 32 sentencias condenatorias y 10 absolutorias, mientras que el resto se archivaron.

Por ello, la abogada de Spap Arancha Sanz ha pedido, en nombre de las tres entidades, una mejora de las leyes y un endurecimiento de las penas.

«Los casos no se persiguen, muchas veces se archivan porque entienden que no hay infracción..., pero es importante que se sepa que estos hechos no deben quedar impunes y las personas que sean testigos deben denunciarlo», insiste Sanz.

La abogada subraya los perjuicios que sufren los animales maltratados porque «es muy duro, es tremendo el sufrimiento físico y psicológico que han padecido, aunque también es muy reconfortante ver cómo se recuperan y el cariño y gratitud que muestran a las personas que les han rescatado». «Fenky» es una de las perritas maltratadas por el condenado que hoy tiene una nueva vida en casa de Pepa Martínez, activista y ahora su nueva dueña adoptiva. «Llegó a mis manos una noche y me di cuenta de lo mal que estaba, tenía pavor a las personas, no sabía comer...».

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