Un pueblo salmantino hereda un castillo tras morir el párroco
El cura era propietario porque se lo había donado un tío suyo.

Imagen del castillo de San Felices de los Gallegos.
El pueblo salmantino de San Felices de los Gallegos, uno de los Conjuntos Históricos de la provincia de Salamanca, ha heredado uno de los castillos de mayor relevancia de la frontera hispanolusa, tras la muerte de su párroco, Francisco de Dios, que falleció el miércoles.
Se trata de un castillo construido entre finales del siglo XIII y principios del XIV, cuando el sexto rey de Portugal, Dionisio I, conquistó la villa de San Felices de los Gallegos, por ser uno de los enclaves estratégicos de la frontera, explicó a Efe el regidor de esta población, de unos 500 habitantes, Jesús Gajate.
Según la información facilitada en la web del Ayuntamiento, todo ello pertenecía a los Duques de Alba, y pasó a manos de los militares en la Guerra de la Independencia hasta que, en el año 1920, tres vecinos de San Felices decidieron hacer una sociedad y comprarlo para vender la piedra para la construcción de las casas. Así, realizaron varios derribos en la muralla y un paseo en la plaza de Armas, para venderla también. Incluso intentaron desmontarlo, pero no pudieron puesto que el muro tiene un grosor de 4 metros.
La torre del homenaje, que forma parte del recinto amurallado del pueblo, estaba muy devaluado en el primer cuarto del siglo XX, por lo que dos personas de la localidad, Filomeno Román y Agustín Vieira, lo compraron en el año 1924 por un total de 33.000 reales. Cuatro años más tarde, dos hermanos, Ángel e Ignacio de Dios (padre y tío del sacerdote que ha donado el castillo), decidieron comprar la fortaleza y, al fallecimiento de ambos, lo heredó el párroco Francisco de Dios.
El castillo se ha convertido en los últimos quince años, gracias a varias inversiones realizadas por el área de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, en el Centro de Interpretación de la Ruta de las Fortificaciones de Frontera. Esta torre del homenaje, desde donde se divisa El Parque Natural Arribes del Duero, es un Bien de interés Cultural y, según precisó a Efe el alcalde, seguirá siendo habilitada como museo y con visitas guiadas.
El párroco, un año y medio antes de morir, anunció al pueblo sus intenciones y lo donó al Ayuntamiento para que estuviera exento de impuestos de donaciones.