Diario de León
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ernesto escapa
León

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Enlazando con su fin de semana festivo en Valladolid, la ministra de Agricultura y Medio Ambiente se acercó el lunes a Valdeón de la mano de Antonio Silván, responsable de turno en la gestión autonómica de Picos de Europa. La visita de Isabel García Tejerina vino precedida de algunas demasías, pero sirvió para traducir en compromisos el empeño tenaz de Silván por situar la vertiente leonesa de Picos al nivel que ya disfrutan Asturias y Cantabria. De momento, con la construcción de los Centros de Visitantes, que ya están en marcha. Luego, con la ejecución del enlace por carretera entre el puerto de Pandetrave y Fuente Dé. Los excesos tienen que ver con la propaganda del viaje, que pretendía que la ministra vallisoletana era la primera de su rango en visitar la vertiente leonesa de Picos. Si Fraga levanta la cabeza, los pone firmes. Por no mencionar la estancia de Franco, que inauguró con sombrero el mirador de Piedrashitas en mayo de 1967, o la excursión más cercana de Zapatero con Jesús Calleja.

Entre 1951 y 1969, la vertiente leonesa contó con el único Parador de Turismo de los Picos de Europa. Cerró cuando se abría el de Fuente Dé, en Cantabria, y treinta años después se inauguró el de Cangas de Onís. La pérdida de ese confort explica el cambio de rumbo de las visitas oficiales. Y esa pérdida tuvo que ver con el estrangulamiento de aquella montaña para cerrar la presa de Riaño. Pero resulta imposible borrar de los anales leoneses la visita de Fraga a Valdeón el 10 de agosto de 1964, cuando asistió a misa en Posada, inauguró el mirador del Tombo, recorrió un trecho de la garganta del Cares y bautizó con el nombre de su hija uno de los picos que dominan el valle. Luego, se rebotó aguardando la comida en Cordiñanes, mientras distraía la gusa embaulando una hogaza ilustrada con chorizo, tocino y demás alicientes. La gestión ovetense del parque fue relegando de forma persistente los valles habitados de Sajambre y Valdeón.

Sin apenas ruido y con apariciones festivas que propician encuentros amistosos y expresiones compartidas discurre la campaña de Tudanca y Villarrubia para ganar el respaldo socialista. Por eso, una de las fricciones más celebradas ha sido la diferente postura ante el rescate de Folgueral como candidato en Ponferrada. A Villarrubia, que fue el secretario general que tragó con la alianza que asaltó la alcaldía hace año y medio, le repugna ese horizonte, porque no deja de recordarle la engatada de Óscar López, entonces secretario federal de organización. Tudanca lo considera viable, a expensas de lo que opine la militancia. Se ve que el burgalés viaja con el reglamento de primarias leído.

Esa doble moral de barajar con ventaja la conveniencia y los principios supone una afrenta al legado de Celso López Gavela, quien convirtió a Ponferrada hace tres décadas en la ciudad española con un porcentaje más alto de voto socialista. Eran otros tiempos, es verdad. De entonces acá, la militancia se redujo un tercio, con merma de cinco mil afiliados, y los compromisos han ido girando desde las ofertas de interés general al ámbito de los escrúpulos. Así que por si acaso, ambos candidatos coinciden en su voluntad de abandonar el cargo de diputado al salir elegidos para la secretaría general socialista de Castilla y León. Con dedicación exclusiva y sin acomodo senatorial.

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