Diario de León
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ernesto escapa
León

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A medida que avanza este mes de retornos, se acelera el ritmo atropellado de los anuncios, la lluvia de promesas. Antes de la crisis, la liquidación de septiembre se animaba con el pregón presupuestario, donde brillaban aeropuertos, trenes veloces, autovías, eventos de postín o palacios de congresos para combatir la melancolía otoñal. Luego hubo años de apretura con más menguas y recortes que siembra de anhelos. Por ese badén pasamos del aliciente de la subasta al filo de la tijera, hasta el punto de jalear esquileos dolorosos con tal de que no hicieran sangre. O que al menos no se viera la hemorragia. La naturaleza es sabia y dicta normas cuya lección no siempre es atendida. Días de vendimia preceden a jornadas de setas y al ojeo de las berreas. Es la cadencia de las cosas esenciales, que permanecen sin alterarse por encima de los caprichos de ese vaivén que llamamos actualidad. Pero vuelven las urnas al horizonte y a su reclamo de nuevo brota el entusiasmo en las prédicas.

El último prodigio tuvo lugar en el Ministerio de Fomento, durante la reunión que mantuvieron la ministra Pastor y el inminente Catalá con Herrera y Silván. Porque hubo de todo y a coste cero. Previsiones, anticipos, demasías y hasta algún delirio. Sobre todo, con el Ave, que es lo que circula. De aeropuertos, ni palabra, porque lo que nos espera, como mucho, es una secuencia de apagones en su declinante actividad previa al cierre por defunción. Cuánto dinero malgastado en caprichos a lo tonto. Tampoco el asfalto acaba de recobrar la alegría. En León, nos olvidamos de aquel despliegue de autovías, que iban a La Robla y de allí a La Magdalena, que subían desde Mansilla a Cistierna o apuntaban por La Bañeza a Braganza, con la vista puesta en Oporto. De momento, tenemos el ramal más absurdo de la red peninsular, esos siete kilómetros que enlazan Puente Castro con las orillas del Porma. El atropello de Lancia, un yacimiento prerromano en el que no habían reparado los proyectistas, vino al dedo para desviar la inversión hacia otra parte. Ni se hicieron los puentes sobre el Porma y el Esla ni se avanzó por el llano. Ahora anuncian «una consignación todavía no cuantificada» en los presupuestos de 2015 para la redacción de proyectos del tramo de noventa kilómetros mediante entre Santas Martas y Villanubla.

Cada vez que le cuenten una milonga así, mejor no se la crea, porque es un engaño para tomarle el pelo. Los presupuestos para 2015 ya están elaborados en su fase de proyecto y las consignaciones perfectamente atribuidas. Lo que no puede ser, porque 2015 traiga urnas, es que nos traten de engatusar con que además habrá dinero para rematar la autovía de la Plata entre Zamora y Benavente, para desdoblar la ronda de Segovia, para ejecutar la ronda de Burgos y la de Aranda de Duero, para concluir la autovía entre Almazán y Medinaceli y para dar un empujón a las obras de la autovía del Duero entre Soria y Aranda. Son ganas de marear la perdiz sin poner un euro.

Pero donde la tómbola alcanza el desvarío es con la alta velocidad. Un apaño de catenarias a Salamanca y la vía demediada hasta León es lo que hay. Por Zamora circulan las urgencias gallegas de Rajoy y Pastor, pero es imposible de todo punto que el Ave llegue a Burgos en 2015. Mientras el otoño vuelve a inundar los túneles de Pajares.

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