A las puertas de la campaña electoral

efe
Herrera y Redondo reservaron una parte de sus discursos para despedirse. «Ha sido un auténtico honor debatir con usted» dijo Redondo. «Le deseo toda la felicidad del mundo», señaló Herrera que aprovechó el turno para pedirle «perdón» por los momentos en los que haya podido extralimitarse al referirse a ella, lo que vinculó con la «dialéctica parlamentaria». Tudanca siguió el debate en la tribuna de invitados.