Las reválidas sirven para identificar problemas y saber donde reforzar
«La mayoría de comunidades estaban de acuerdo con la evaluación de Primaria pero no con las de Secundaria y Bachillerato», aclaró el consejero del ramo de Castilla y León, Fernando Rey. Pese a que su gobierno, en principio, está de acuerdo también con las que ahora deberán discutirse, fue él uno de los encargados de resumir las principales críticas. «Por un lado no las hacen los profesores de los alumnos, por otro es general para todo el país y eso puede sacar las vergüenzas a algunos», afirmó. «Además, añaden un obstáculo al final del ciclo que puede invitar al abandono escolar si suspenden». Las reválidas, defendió, deberían servir para identificar problemas y, por tanto, saber dónde es necesario reforzar.
Fue este mismo consejero el que dio la primera pista de que, tras tres años de conflictos constantes, podía abrirse una primera brecha en la Lomce. Antes de entrar a la Conferencia Sectorial aseguró que las evaluaciones externas «no debían ser un obstáculo insalvable». A sus declaraciones se sumaron las del consejero gallego del ramo, Román Rodríguez, que sugirió algo similar. La única representante que se mostró claramente disconforme fue la consejera de Aragón, Mayte Pérez. Aunque se marchó de la reunión antes de su conclusión por cuestión de agenda, a la salida comentó que, tras cuatro horas de reunión, las conclusiones le parecían «decepcionantes». Ha hecho falta cambiar 15 consejeros de Educación, el ministro y el secretario de Estado de Educación, para que el tono y la actitud hayan cambiado en la Conferencia Sectorial.