Constructores y Sareb buscan evitar la quiebra de promotores
El sector ve «halagüeño» el 2016 con más obras y financiación.
Las grúas comienzan a aparecer tímidamente en algunos solares de la Comunidad.
La Confederación Castellana y Leonesa de la Construcción (CCLC) y la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) han abierto una vía para facilitar acuerdos que eviten que empresas del sector vayan a la quiebra al no poder resolver su situación financiera con la entidad. Con esta nueva fórmula, la patronal confía en que se alcancen soluciones más flexibles que permitan a algunos promotores salvarse de su «grave» situación.
Responsables de la Confederación y de la Sareb, conocida como ‘banco malo’, acercaron posiciones en un encuentro reciente celebrado en Madrid, que el presidente de los constructores castellanos y leoneses, Javier Vega, consideró muy positivo y valoró la disposición de la Sociedad para revisar su procedimiento de actuación con el fin de garantizar la «supervivencia» de las empresas viables. De esta forma, será más ágil la negociación de la refinanciación de deudas o venta de activos
En ese sentido, fuentes de la patronal castellana y leonesa subrayaron a Ical la voluntad de la Sareb de facilitar la continuidad de las empresas que están inmersas en procesos de impagos o de venta de activos, así como de aquellas cuyos préstamos están en manos de esta sociedad, ya que hasta ahora sus posibilidades de lograr financiación nueva son «escasas». Para ello, la entidad estatal ha designado un intelocutor directo que se encargará de facilitar los contactos con el sector de la Comunidad.
Asimismo, la Confederación de la Construcción remarcó que a partir de ahora la Sareb realizará estudios pormenorizados de todas las propuestas que realicen las empresas de Castilla y León y que se gestionan a través de los ‘servicers’: Solvia, Altamira, Haya y Servihabitat, que desde este año se encargan de la gestión y venta de los 12.760 activos —9.450 créditos y 3.310 propiedades— con que contaba la sociedad en Castilla y León procedentes de las antiguas cajas de ahorro.
Javier Vega, remarcó que estas operaciones se abordarán con «total transparencia», teniendo en consideración la solvencia de las empresas. Sobre las valoraciones de los activos inmobiliarios, los constructores pidieron a la Sareb que ajuste sus precios a la situación del mercado en Castilla y León, que presenta un menor dinamismo que grandes ciudades como Madrid o Barcelona o la costa y Levante. La Sociedad mantiene que no puede vender «a pérdidas», si bien abrió la puerta a corregir posibles «errores».
Otra de las demandas de los constructores en su relación con Sareb fue incrementar la duración de los planes de dinamización de ventas, ya que consideraron insuficientes los seis meses previstos. También les plantearon la problemática que genera en algunas ocasiones la venta de las viviendas de protección. Les pidieron que reclamen al Ministerio de Fomento una fórmula para agilizar la descalificación, con el objetivo de poder vender a un nuevo propietario la casa.
Previsiones «halagüeñas»
El sector ve expectativas «halagüeñas» en 2016 con nuevas obras en las ciudades y la apertura del ‘grifo’ de la financiación. «Estamos en una situación de moderada esperanza», sostuvo el presidente de la Confederación Castellana y Leonesa de la Construcción, quien añadió que en las capitales se están iniciando nuevas promociones, de forma «lenta», pero con un «claro cambio de tendencia». También destacó el incremento de la confianza y las seguridad jurídica que ofrece España para afrontar un nuevo periodo de recuperación en la actividad inmobiliaria.
De hecho, Castilla y León se sitúa entre las comunidades autónomas del norte mejor situadas para recuperar la actividad inmobiliaria, si bien existen diferencias entre las provincias. Burgos, Palencia, Segovia, Soria y Valladolid se encuentran en el grupo en el que el resurgir se producirá primero, mientras Ávila y Zamora han abandonado el vagón de cola, aunque junto a León y Salamanca, su mercado no se normalizará a corto plazo, según un estudio elaborado por el área de Real Estate de Deloitte.