Diario de León

crimen del ferretero

La principal testigo constata en el juicio la crueldad del acusado con su víctima

Vista en la Audiencia de Valladolid por la muerte de su ex novio calcinado con disolvente.

Imagen del primer día del juicio en la Audiencia, el pasado viernes. A la derecha, el acusado.

Imagen del primer día del juicio en la Audiencia, el pasado viernes. A la derecha, el acusado.

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agencias | valladolid
León

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La vecina del piso de abajo donde se cometió el conocido como «crimen del ferretero» aseguró ayer durante su declaración en la Audiencia Provincial de Valladolid que los gritos de auxilio de la víctima se «fueron apagando» poco a poco, y que mientras al principio pudo oír quejidos y lamentos, así como repetidas peticiones de auxilio, socorro y ayuda, «los gritos fueron distanciándose en el tiempo», hasta que acabaron tras un fuerte estruendo.

En la segunda jornada del juicio que se sigue contra Jesús Guillermo Marcos Maestro, acusado del crimen Daniel González Repiso, también prestó declaración un hermano de la víctima, quien afirmó que cuando la Policía le comunicó que su hermano había sido asesinado, en la primera persona en la que pensó fue en el acusado.

Por otra parte, los agentes de la unidad de homicidios que declararon, también corroboraron que en una tienda especializada en pinturas y ubicada en la avenida de Segovia se vendió a primera hora de la mañana del crimen una garrafa de disolvente similar a la utilizada en el crimen, informa Ical.

Los policías que acudieron al lugar de los hechos declararon también en la vista oral como testigos e indicaron que llamaron a la puerta de la casa donde residía el fallecido de forma insistente pero nadie abrió.

Poco después la puerta del domicilio se abrió y salió el acusado «muy nervioso, tembloroso, manchado de negro, ensangrentado y goteaba sangre de sus manos», relató uno de los agentes, que ha asegurado que al ser preguntado en varias ocasiones si había alguien más en el domicilio el procesado no contestó y que éste estaba en «estado de shock».

Los bomberos y agentes de la Policía Nacional descubrieron en el baño que su expareja y presunto autor de su muerte había convertido la bañera en una especie de pira funeraria donde, presuntamente, le quemó vivo tras asestarle una docena de cuchilladas por causas que aún se desconocen. Ese es al menos el escenario que se encontraron los funcionarios de ambos cuerpos al acudir a la vivienda, informa Europa Press.

Una amiga de la víctima y del acusado explicó que el fallecido estaba preocupado por el estado del procesado, ya que estaba en tratamiento psiquiátrico, pero indicó que no le tenía miedo, aunque ella presenció que en algunas ocasiones agresividad verbal. Hoy será el turno de los peritos.

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