La firma Gamba Natural representa la granja sostenible de langostino
Es la única que opera comercialmente desde principios de 2014 en la localidad de Medina del Campo .
Alberto Ledo siempre cuenta que unos amigos le preguntaron si era cierto que en Medina del Campo abriría una granja de langostinos. «¿En Castilla y León?», le cuestionaron. Al principio, incluso a él le llamó la atención, como a todos. ¿Fuera del mar? Todo eran incógnitas. Hoy, Ledo es el encargado de una piscifactoría única en Europa. Su singularidad la convierte, hasta el momento, en irrepetible, pues el resto en el viejo continente se encuentra al aire libre, habitualmente cerca del mar o en la propia costa.
Este hecho permite observar situaciones más bien extrañas. En un día de intensa niebla y rozando los cero grados en la comarca medinense, el encargado abre la puerta de las oficinas en manga corta, algo entendible rápidamente al introducirse en la planta. La temperatura es de 22 grados centígrados en el ambiente, elevada hasta los 28 en el agua de las piscinas, donde crecen las larvas de langostino durante cuatro o cinco meses con sal importada del mar Rojo, en concreto, con una concentración de 15 gramos por litro, igual que en el mar. Todo ello hasta ser considerados aptos para ser consumidos.
Ledo resume el proceso: «Nosotros creamos el verdadero sabor del langostino, el que no tiene sulfitos». Un producto que muchas veces es el que provoca alergia a los consumidores. «Se han dado casos de alérgicos que han probado este langostino y no han sufrido ninguna reacción. Personas que no comen marisco desde hace 20 años y han probado el nuestro y no tiene efectos, porque la alergia no es al producto, sino a los condimentos que aportan», incide.
Por su vinculación a la mesa navideña, el langostino cobra especial importancia en estas fechas en la Comunidad. Para competir frente a las grandes firmas, que pueden imponer precios más agresivos a la baja por costes de producción, Gamba Natural -que sólo lleva la gamba en el nombre-, aprovecha sus ventajas. «Partimos de un concepto de granja sostenible, sin depender de factores de mar. Y además es un producto natural, sin conservantes y con el agua recirculada al cien por cien.