Los restaurantes podrán elegir la especialidad de bodega o micológico
La Junta retira la obligación a los establecimientos de usar productos de calidad de la Comunidad.
La vicepresidenta y portavoz de la Junta, Rosa Valdeón. R. GARCÍA
Agencias | vALLADOLID
La Junta de Castilla y León ha modificado su propuesta inicial de obligar a los restaurantes de la Comunidad a utilizar productos de calidad y vinos de este territorio y ha convertido en «voluntaria» esta práctica, para atender las quejas planteadas por el sector ante el decreto que lo regulará.
El decreto diferencia entre varias categorías de establecimientos, como restaurantes, salones de banquetes, cafeterías y bares, pero también su régimen de funcionamiento, y entre sus principales novedades figuran las distintas especialidades de restaurantes. En concreto, la Junta de Castilla y León distingue entre asadores, mesones, restaurante bodega y restaurante micológico, a lo que suma la fórmula de los denominados ‘gastrobares’ para aquellos establecimiento que ofrecen tapas y raciones de autor con ingredientes, altas técnicas de cocina y presentación de forma innovadora.
La vicepresidenta y portavoz del Ejecutivo autonómico, Rosa Valdeón, explicó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno que siguen defendiendo que los restaurantes que utilicen productos de calidad de Castilla y León se verán beneficiados a ojos de los clientes. Sin embargo, añadió que el decreto por el que se regula la actividad de los restaurantes para impulsar el turismo gastronómico de Castilla y León pretende tener «el mínimo intervencionismo» y ser «flexible» ante las sugerencias del propio sector, que ha realizado varias aportaciones al documento.
Apuesta por el turismo
La portavoz consideró que el decreto aprobado ayer servirá para potenciar el turismo gastronómico de Castilla y León, al establecer unos requisitos para formar parte de las diferentes categorías y especialidades plasmadas en el documento, que ha estado abierto a modificaciones en el Portal del Gobierno Abierto.
Actualmente unos 22.000 establecimientos de restauración están inscritos en el Registro de Turismo de Castilla y León, lo cuales no tendrán que someterse a la nueva normativa, que reforma la vigente desde 1999, para adaptarse a la legislación europea de libre prestación de servicios y establecimientos y también a las necesidades del mercado.