Junta y Cabildo restaurarán la catedral de Burgos el próximo año
Se resuelven las discrepancias sobre la actuación en los relieves de Vigarny del siglo XV.

Fachada principal de la catedral de Burgos. FEDERICO VELEZ
efe | burgos
Las obras de restauración del trasaltar de la Catedral de Burgos se iniciarán a principios de 2017, una vez que el Cabildo Catedralicio y la Junta de Castilla y León suscriban el convenio de colaboración, que está ya redactado, explicó el presidente del ente religioso, Pablo González.
Las observaciones técnicas planteadas por el Cabildo en relación con la propuesta de Patrimonio sobre el proyecto de restauración de los relieves de Vigarny, del siglo XV, están ya resueltas.
Han sido muchos meses de trabajo técnico, pero el convenio está redactado, confirmó González, y por tanto «está para firmarse».
Y se firmará en poco tiempo, según la información que maneja el recién nombrado presidente del Cabildo Catedralicio, si bien no se atreve a poner una fecha al acto formal.
Sí confía en que será antes de 2017, para comenzar los trabajos en los primeros meses del próximo año, puesto que el deterioro que presentan los relieves «es una preocupación grande».
González reconoció que «se le cae el alma al suelo» cuando contempla esta obra de arte, afectada por el mal de la piedra, y ve cómo se va deteriorando «a pasos agigantados».
El estudio realizado por Patrimonio ha concretado que la causa de ese deterioro son las aguas subterráneas que llegan de la ladera del Castillo de Burgos, que son aguas saladas.
La piedra caliza en la que están tallados los relieves de Vigarny es porosa y absorbe la humedad, recordó González, de tal modo que acaba explotando cuando se seca por efecto de las sales.
La restauración, que durará tres años, comenzará por los relieves que están más dañados, los de la Crucifixión y la Resurrección, pero actuará en cuatro de los cinco con los que cuenta la girola.
Diseño original
Se realizará una intervención de consolidación y estabilización, aunque sin restauración propiamente dicha, ya que no se dispone de documentación suficiente para saber cuál era el diseño original.
El presidente del Cabildo Catedralicio explicó que el taller estará ubicado en el patio de Pellejería, al que se trasladarán los relieves una vez se proceda a su desmontaje.
El proyecto incluye el secado e impermeabilización de la piedra, para evitar que la humedad continúe afectando al trasaltar, y se separará la pared del suelo.
El coste total de la actuación ascenderá a 1,2 millones de euros, que se financiarán a partes iguales entre el Cabildo y la Junta de Castilla y León, en este último caso con fondos europeos.
Pablo González aseguró que esperan concluir la intervención para 2020, o 2021 como muy tarde.
«A pesar de las dificultades, al final siempre se ve la luz», reconoció el presidente del Cabildo Catedralicio.