El saqueo de la CAM, próxima cita de banqueros en el banquillo
El segundo fue mucho más severo. Fue en septiembre pasado y el alto tribunal reprochó a la Audiencia que condenara con solo dos años de cárcel a cuatro exgestores de Novacaixagalicia (9.050 millones del FROB) que se autoconcedieron un retiro dorado. Afirmó estar sorprendido por la «llamativa lenidad» de su fallo, esto es, su blandura, y dijo que su razonamiento era «manifiestamente mejorable y necesitado de actualización», pues olvidaba el contexto social y económico» de sus actos, «tras el inicio de la crisis».
El capítulo siguiente en la revisión judicial de los desmanes cometidos en las antiguas cajas de ahorros tiene ya fecha. Será el próximo 29 de mayo, día en que está previsto que comience el juicio por el llamado ‘saqueo’ de la CAM, que sentará en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional a los ocho antiguos máximos responsables de su cúpula.
Allí volverá a aparecer el ex ‘número dos’ de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), Roberto López Abad, quien ya ganó una primera batalla en la Audiencia al no apreciar sus jueces delito en el sistema de cobro de dietas que montó, pese a reconocer que rozaba lo irregular y no se compadecía con la situación real de la entidad.
Pero aquello fue solo el aperitivo. La principal causa relativa a su polémica gestión al frente de la CAM llega ahora y es mucho más amplia, abarcando hasta media docena de delitos incluidos estafa, falsedad contable, apropiación indebida y administración desleal. Y entre los acusados, para los que se piden penas de hasta 17 años de cárcel, figuran Modesto Crespo, expresidente de la entidad, y Dolores Amorós, quien sustituyó a Abad como directora general.
Se les imputa haber ejecutado un «plan concertado» para «diluir el verdadero estado» financiero de la CAM y, con ello, «cobrar incentivos y complementos» que no les hubieran correspondido. Por eso, se les impuso una fianza civil de 1.592,5 millones, que ya en sentencia tornaría en indemnización si al final está resulta condenatoria.