Maniobras de distracción
L os manejos y artimañas de grandes gastadores que copan la actualidad, engatusan con sus argucias para distraer la atención de las urgencias cercanas, menos ruidosas pero vitales para nosotros. La independencia fantástica catalana, con su retreta y enmiendas, así como la corrupción de los pajes madrileños de doña Espe, se igualan en la facilidad para conseguir en un pispás, de hoy para mañana, respaldos y fianzas que oscilan entre los 150 mil y los 400 mil eurazos. Algo nunca visto a este lado del Guadarrama, donde tienen sus raíces los ricos de verdad del planeta: Jeff Lezos, en el Villafrechós que universalizaron con sus almendras garrapiñadas los Cubero llegados de León, y Amancio Ortega, entre Busdongo y Valoria la Buena.
Lo que jamás puede acabar provocando el hartazgo es descuido y mirar para otro lado. Porque sólo los adiestrados en el chantaje saben desvelar qué prebendas inadvertidas se cuelan bajo la constructiva apariencia de los acuerdos presupuestarios, como acaba de suceder con la tarifa eléctrica de las empresas vascas denunciada en Europa por el síndico de cuentas catalán. Un apaño tasado en 50 millones de euros, al que no se dio vuelo (interesaba más pregonar los acuerdos de alta velocidad), que suponía la rebaja subvencionada e inmediata en la factura eléctrica de las empresas radicadas en el País Vasco. Pero entenderán que en este ramo del chispazo nosotros seamos especialmente sensibles. Y no es envidia, sino la escocedura de constatar que una y otra vez nos toca pagar festejos ajenos.
De momento, con la alegría de ver cómo los estaribeles plantados por Red Eléctrica Española en los puertos de Monteviejo y de Tarna, para el trazado de una red de alta tensión por el corazón de la montaña de Riaño, quedan suspendidos para los restos, pero pendientes de comprobar cuándo y cómo se retiran las torretas metálicas de 50 metros de altura situadas en un espacio natural. Sin averiguar mucho, por ahora, acerca de quién concedió la licencia ambiental de ocupación y más atentos a celebrar la suspensión y a exigir al jodido zamorano de Rato José Folgado rapidez y mimo en el desalojo. Porque durante años esa conexión de la térmica asturiana de Lada con las leonesas y con Velilla del Río Carrión colgó como una amenaza, para acabar en nada. Porque finalmente el salmantino Sánchez Galán, que gobierna Iberdrola con el leonés Fernando Bécker y otros allegados de fortuna, decretó su cierre.
Y con las chocolateras de carbón clausuradas, ya no hay nada que enlazar. Si acaso, las nostalgias, para que no las jostree el viento. Cómo corren los días y caducan las urgencias, colega. Tanto sofoco a cuenta del tránsito dañino de la línea de alta tensión, que iba saltando de valle en valle, como una serpiente de pesadilla, y a la postre, el único cuidado vigente es vigilar que desaparezcan los monigotes de ferralla colgados en Tarna y Monteviejo, como espantapájaros de la vieja amenaza de masacrar nuestra montaña. Después de la asechanza de los pantanos, que desalojó y anegó en décadas sucesivas sus valles más hermosos, y del laboreo mineral de sus entrañas, la única herencia es el estupor de contemplar el paisaje vacío y devastado de una montaña salpicada de embalses, sangrada con cielos negros abiertos y enguarrada de escombreras. Porque ya tenemos comprobado cómo lo único que se repite sin remisión en todos los abandonos y deserciones es el olvido, la inclemencia de marchar sin hacer la limpieza y poner un poco de orden antes de decretar los cierres. Demostrando que las fianzas adheridas a las concesiones eran pura filfa.