Quien no consuela es porque no quiere
S i una significativa parte del «staff» oficial de Castilla y León se dio cita en la mañana de ayer en el madrileño hotel Ritz, la temática nacional se impuso a la autonómica en las preguntas al presidente de la Junta que abren cada sesión plenaria del Parlamento de la Comunidad.
El socialista Luis Tudanca, encargado de romper el fuego parlamentario, recabó la opinión de Juan Vicente Herrera sobre la reciente recomendación de Mariano Rajoy en torno al ahorro y las pensiones. Y a tenor de la respuesta recibida, puede que el portavoz del grupo mayoritario de la oposición no eligiera la cuestión más propicia para él. Sencillamente porque Herrera hurgó en su pasado político para recordarle que en su etapa de diputado apoyó la congelación de las pensiones decretada por el gobierno Zapatero en 2.010. Y a más a más, le preguntó —sin respuesta posible, ya que no había turno— si en su momento renunció o disfrutó del fondo privado de pensiones vigente entonces en el Congreso de los Diputados.
Con esos argumentos Herrera se autodispensó de rebatir que el gobierno Rajoy ha vaciado la hucha de las pensiones y que la media salarial en Castilla y León es la tercera más baja en España, con uno de cada tres trabajadores cobrando menos de 600 euros mensuales. La tasa de empleo femenino, aquí casi 13 puntos por debajo del masculino, fue centró los reproches del portavoz de Podemos, Pablo Fernández, quien rápidamente complementó dicho dato con el de la brecha salarial, que en Castilla y León se cifra en el 23 por ciento de diferencia. El «todavía presidente Herrera», como le calificó Fernández, dio un salto hasta Navarra, donde dicha brecha se eleva al 30 por ciento, para aplicar a Podemos, copartícipe del gobierno navarro, aquello de «Consejos vendo, que para mi no tengo». Podría decirse que el antiguo seguidor de Antoñete se adornó con un quite por navarras.
Al contrario que de habitual, Ciudadanos ayer hiló fino al sacar a la palestra los empantanados mapas rurales de la Ordenación del Territorio, asunto que le permitía sacudir estopa simultáneamente al gobierno Herrera y al grupo socialista. Al primero, por su incapacidad para sumar la mayoría parlamentaria que requiere su aprobación, y al segundo, por impedir la misma. «Nunca es de fiar cuando se trata de temas importantes para la comunidad», dijo Luis Fuentes sobre el PSOE, carente de turno para poder replicar. Quien sí lo hizo fue Herrera, calificando de «excusas de mal pagador» los argumentos del portavoz naranja, al que recordó que, además de suprimir las Diputaciones, Ciudadanos llegó a defender la desaparición de todos los ayuntamientos de menos de 5.000 habitantes.
Las auténticas cosas de comer llegaron al hemiciclo de la mano del procurador de IU, José Sarrión, que se interesó por las gestiones de la Junta para evitar el cierre que pende sobre las factorías de Made (Medina del Campo) y Gamesa (Miranda de Ebro). Herrera afirmó que se está siguiendo el protocolo fijado para este tipo de crisis a través de la Fundación Anclaje. Y, en un gesto de optimismo, relacionó un buen número de casos en los que la mediación de la Junta había dado sus frutos. Todo el mundo está en su derecho de consolarse, pero la relación de cierres consumados es de largo mucho más amplia que la de los evitados.
Y quien se tiró a la piscina sin dudar fue el consejero de Fomento, que, en respuesta al leonesista Santos Reyero, aseguró que el tramo de la A-60 entre Puente Villarente y Santas Martas estará concluido el 31 de enero de 2019. Se ve que Suárez Quiñones, presente ayer en el desayuno del Ritz, es de los que se cree a pies juntillas el prometido apoyo de la vicepresidenta Sáez de Santamaría a las reivindicaciones leonesas.