Diario de León
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LA ANDANADA pedro vicente
León

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S ea por el cansancio del viaje de regreso realizado por la delegación de Castilla y León que ha visitado los campamentos saharauis, sea porque no tocaba dar leña al presidente de la Junta, el hecho es que el socialista Luis Tudanca evitó ayer la confrontación con Juan Vicente Herrera, de forma que, lejos de la menor hostilidad, ambos mantuvieron un apacible diálogo de guante blanco.

El supuesto mano a mano versaba sobre el balance de los pactos de comunidad rubricados en lo que va de Legislatura, cuestión sobre la que discreparon tan tenuamente que apenas se notó la discrepancia. La cosa no pasó de un cruce de educados reproches, en el que Tudanca criticó la falta de vigor del presidente para poner en valor los consensos alcanzados y Herrera afeó a su interlocutor su falta de respaldo a los mapas rurales que deberían rematar la inacabable Ordenación Territorial.

Ese mortecino tono que abría la sesión de control parlamentario contrastó con la contundencia desplegada por el portavoz de Podemos, Pablo Fernández quien, en la línea que viene manteniendo en los últimos meses, arremetió a u tiempo contra Juan Vicente Herrera y su sucesor al frente del PP de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. A propósito del registro de patentes y de la inversión en I+D+i, el jefe de filas morado calificó al primero de «prejubilado político sin la dignidad de los pensionistas que reclaman sus derechos en la calle» y al segundo de «epígono de la derecha más rancia heredera del franquismo». La réplica de Herrera rayó a la misma altura, ya que, después de tildar de «fake» los datos manejados por Podemos, señaló que su portavoz «podía haber dejado de hacer aquí el tonto», considerando contradictorio lamentar la falta de patentes y defender a la vez «la legalización de las falsificaciones».

Una vez más, el portavoz de Ciudadanos eligió un asunto de ámbito estatal, la vigente normativa laboral, para confundirse con el paisaje y no situar al presidente de la Junta ante cuestiones de su plena competencia. Turno naranja, como tantas veces, absolutamente desperdiciado. No así el del procurador de IU, José Sarrión, quien sí puso en aprietos a Herrera al denunciar los contraproducentes efectos sociales y medioambientales del modelo de macrogranjas ganaderas que viene proliferando en la comunidad. Herrera vino a decir que no se pueden poner puertas al campo de la iniciativa privada y menos aún al cooperativo agrario, argumento este último que no encaja con las multinacionales que promueven algunos de los proyectos más polémicos.

En una sesión que no pasará a la historia del parlamentarismo autonómico, la socialista Gloria Acevedo y el consejero Suárez-Quiñones polemizaron en torno a la plaga (según la primera) o sobrepoblación (según el segundo) de conejos en El Bierzo. «Incendios, sequía, heladas…y ahora plaga de conejos», se lamentó la procuradora berciana, acusando al consejero de echar balones fuera y no reconocer «que el problema se les ha escapado de las manos». Quiñones, que intercambió sobre la marcha impresiones por lo bajini con la consejera de Agricultura, Milagros Marcos, se mantuvo en sus trece de que se trata de «un problema cíclico» del que los únicos responsables son los titulares de los cotos de caza y de las infraestructuras afectadas (mayormente Adif y ministerio de Fomento). «Papá Junta no puede estar en todo», dijo literalmente, alterando el género —femenino— de la institución de gobierno de la comunidad autónoma.

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