LA ENTREVISTA
«La Junta actúa donde hay más población, no tiene solidaridad»
SANTIAGO APARICIO / PRESIDENTE DE CECALE
El presidente de la Cecale, Santiago Aparicio. LETICIA PÉREZ
Los tiempos convulsos de la patronal autonómica se pierden en el tiempo gracias al trabajo del soriano Santiago Aparicio, que fue reelegido por aclamación al frente de la Cecale, el pasado 22 de marzo. La receta para la paz: «Diálogo, trabajo, presencia institucional y empresarial y en todos los sitios donde se nos requiera para apoyar al empresario». El dirigente empresarial lamenta la falta de solidaridad entre territorios y acusa a los gobernantes políticos tanto estatales como autonómicos de apostar por las zonas donde pueden ganar más votos olvidándose de los «pequeños».
—¿Cómo valora la situación económica?
—Hay una situación positiva en cuanto a las previsiones de crecimiento que están en torno el 2,8 por ciento consolidadas. Hay que ser optimistas, porque estamos en esos dígitos y esperemos que a final del año se sigan cumpliendo. Sin embargo, hay que tener la cautela por la situación política que hay en Cataluña y que está afectando muy negativamente al crecimiento de España en PIB y creación de empleo. La situación podría ser mejor si la situación estuviera estabilizada. El dinero es miedoso y apuesta por la estabilidad.
—Sin embargo Castilla y León está a la cola según las estimaciones de numerosos institutos de predicción y sigue generando menos tejido empresarial en la recuperación que España...
—La falta de creación de empresas y de incremento del PIB viene de falta de armonización fiscal. Mientras no haya va a ser complicado cuando tenemos competidores tan cercanos como Madrid donde los impuestos de Patrimonio, actos jurídicos, transmisiones y sucesiones están a cero. El último trimestre, 80 empresas han trasladado a Madrid su domicilio social, algo que es preocupante porque nos iremos a 300 a finales del año, con un incremento importante respecto a las 216 de 2016. Además, hay una fiscalización a las empresas de la Comunidad «muy rígida, estricta y continuada» frente a las del estro de España, lo que impacta de manera negativa.
—¿Está convencido de que si se corrige la fiscalidad autonómica llegarán más proyectos?
—Castilla y León tiene una ubicación geográfica estratégica y un buen desarrollo y si se corrigen estos temas de fiscalidad, puede ser una zona privilegiada para invertir.
—Supongo que no todo serán los impuestos…
—La digitalización del territorio es clave para el desarrollo y la implantación de empresas, en una autonomía tan rural. Eso puede dar un espaldazo definitivo a Castilla y León para que muchas inversiones vengan aquí y se consoliden las que ya están. Ese factor es determinante para que las empresas se instalen o se vayan y permitirá fijar población en muchas zonas. Claro está que junto a esto, siguen siendo necesarias las infraestructuras ferroviarias, y en las viarias que se acaben dos ejes fundamentales, como son la Autovía del Duero y la Valladolid-León, que van a paso de tortuga. Además, hay que invertir grandes líneas de alta capacidad eléctrica.
—¿La Junta que tiene que hacer en esta materia?
—Hay mucho suelo industrial, pero hay que hacerlo muy adecuado en precio y con todo tipo de servicios avanzados para poder competir con otras autonomías. Castilla y León está estratégicamente situada y las vías de comunicación son fantástica para trasladarse a cualquier parte de Europa.
—Están negociando una renovación a mitad del desarrollo del III Acuerdo Marco para la Competitividad 2014-2020. ¿Hacía donde se está dirigiendo?
—Nos estamos adelantando a los tiempos para implementar medidas que cambien la senda de creación de empresas, inversión y desarrollo del PIB en Castilla y León. Estamos poniendo al día las herramientas para la internacionalización, la innovación, la formación y la digitalización. Se está trabajando en la digitalización, porque es un proceso complicado, largo en el tiempo y costoso, y el tejido son pymes con problemas fundamentalmente de tipo económico y estructural. Innovación e internacionalización también son factores claves de competitividad, y la formación debe estar en la base de todo para que la empresa pueda desarrollar todas esas herramientas.
—¿Considera una solución los planes industriales implementados desde Junta o Gobierno para todas las zonas que están sufriendo el invierno económico y demográfico?
—Castilla y León es muy grande y no se puede actuar en los 2.248 pueblos, pero se debe actuar de forma muy decidida en todas las comarcas muy definidas para que no se mueran más en las capitales. Los planes son necesarios, son buenos y deben centrarse en las posibilidades de desarrollo que tenga cada zona. Castilla y León está un poco dejada de la mano de Dios porque tiene menos población y pesan menos los votos; y en las zonas que dan pocos votos no se actúa y eso es lo que ha venido pasando durante decenios. El Gobierno siempre actúa donde más población hay. No hay nada de solidaridad. Pero es que también se reclama desde esas comarcas pequeñas a la Junta y tampoco se da muchas veces por estas circunstancias y eso hay que corregirlo.
—¿Alcanzará un nuevo acuerdo en materia salarial con el bloqueo que existe a nivel confederal sobre el ANC?
—Está muy complicado el acuerdo y no es por nosotros. Algunos sindicatos se han excedido en los incrementos salariales y no se bajan de ahí. Hay sectores que están funcionando muy bien pero otros sectores están todavía en una situación difícil y complicada. Alrededor del 40 por ciento de las empresas en España están en pérdidas o compensando pérdidas y en algunos sectores no se pueden asumir incrementos salariales como los que se están pidiendo. Los sindicatos son conscientes y por eso cuando se firman los convenios colectivos los incrementos son consensuados entre ambas partes, nadie va con una pistola en el pecho al otro para que firme. Se llega a los acuerdos necesarios y más lógicos en cada momento. Los acuerdos deben ser para que no se hagan daños unos y otros.
—¿Cómo se está desarrollando la mesa de la energía en un momento tan crucial como el actual?
—Es una mesa complicada difícil y que va a costar mucho. Tenemos una espada de damocles que es Europa, que nos está obligando a tomar decisiones que no nos gustan nada en Castilla y León. Hasta que las conversaciones no estén muy avanzadas no quiero avanzar nada.
—¿La espada está sobre el carbón?
—Ahí está. Va a ser complicado poder mantener lo que nos gustaría. A ver si se puede convencer a las autoridades europeas de lo necesario del carbón en el mix energético.
—¿Algún mensaje para las compañías que cierran térmicas?
—Lo que hagan las empresas lo entiendo, pero aunque se defiendan los intereses de los accionistas alguna vez también se debe hacer un guiño hacia algo que es una política estratégica de una autonomía de la que están sacando sus máximos beneficios.