Rosa Valdeón afirma que se ocultó que los créditos eran para Santos Llamas
La expresidenta de la Comisión de Control de la Caja asegura que sólo les proporcionaba información «breve y escueta».

Rosa Valdeón.
La exvicepresidenta de la Junta y presidenta de la Comisión de Control de Caja España entre 2007 y 2010, Rosa Valdeón, afirmó ayer que a este órgano sólo llegaba una información «breve y escueta» sobre los créditos concedidos, pero que los aceptaban por su confianza hacia el Consejo de Administración.
Durante su comparecencia ante la comisión de investigación sobre la gestión de las cajas de ahorros de la Comunidad antes de su desaparición y al ser preguntada por el análisis que realizaron de la refinanciación ofrecida al constructor y presidente de Caja España Santos Llamas, Valdeón ha dicho que velaban por que fueran «todas iguales» y no hubiera «trato de favor».
Sin embargo, ha reconocido que cuando no pusieron reparo a la refinanciación concedida a Santos Llamas, ahora investigada en los tribunales de Justicia por el posible quebranto causado a la Caja, no dispusieron de una información detallada ni tampoco supieron que esos créditos eran para el presidente, sino que sólo figuraba el nombre de las empresas. «Confiábamos en el Consejo de Administración», ha insistido sobre esta y otras operaciones similares, porque «refinanciar a alguien con una deuda tan elevada no era fácil, estábamos convencidos de que todo se estudiaba a conciencia». «No conocíamos a quién se les daban los créditos», ha asegurado.
Aunque Valdeón ha marcado una ligera diferencia con los anteriores presidentes de comisiones de control que han pasado por esta comisión, al asegurar que entre sus funciones figuraba la de preservar el patrimonio de la caja y de sus clientes, ha reconocido que «la posibilidad de enmendar las decisiones del Consejo de Administración eran nulas». «No éramos la policía del Consejo», ha añadido.
Ha negado que pueda hablarse de que la dirección de Caja España ninguneara a la Comisión de Control porque esos términos serían «muy duros», pero sí ha aceptado que «probablemente» los directivos de la entidad «minusvaloraban» sus aportaciones y eran «más sensibles» a las de «cualquier auditoría» externa.
En este sentido, ha aventurado que quizás el nombre del órgano que presidió haya «hipertrofiado» las expectativas de lo que pudo hacer para controlar realmente el funcionamiento de la Caja, ya que sus competencias eran «muy limitadas» y eran «un elemento más» del organigrama.
Preguntada por si la decisión de comercializar participaciones preferentes pasó por la Comisión de Control, lo ha negado tajantemente: «no pasaron nunca, no tuvimos la opción de pronunciarnos nunca», mientras que en el caso de las prejubilaciones, ha aceptado que sí tenían competencias, pero prevalecía lo que acordara el Consejo de Administración con sus acuerdos «globales» con empleados y directivos.
Sobre la frustrada fusión de las seis cajas de ahorros de la Comunidad, a pesar de que la Junta se mostró partidaria de ella, Valdeón ha reconocido que hubo «cierto malestar en algunos sectores» y «positividad en otros», pero ha remarcado que los intervinientes en este tipo de procesos son «muy mayores como para que se tomen las decisiones independientemente de las presiones de grupos». Valdeón ha restado credibilidad a la tesis de que en el fin de las cajas influyeran directamente los intereses de los bancos al respecto.

José Ignacio Lagartos compareció ayer en la Comisión de Cajas de las Cortes. NACHO GALLEGO