La Comunidad que deja el presidente: de 2002 a 2018
Los dieciséis años al frente de la Junta de Castilla y León de Juan Vicente Herrera, que hoy afronta su último debate sobre el estado de la Comunidad, pueden analizarse desde distintos prismas y ángulos, como el estadístico, donde se observan claros y oscuros.
El incremento de nivel de riqueza de la población junto con un salto importante en el volumen de exportaciones, contrapuesto con el aumento de parados y la pérdida de población, entre otros factores cuantitativos.
Los indicadores que se presentan a continuación son una foto fija de mediados de 2002, al poco de llegar Herrera a la Presidencia del Ejecutivo, y de la actualidad, tomados del Instituto Nacional de Estadística y que dejan por el camino las oscilaciones que, principalmente la crisis económica, ha condicionado la tendencia de Castilla y León.
Uno de los problemas más acuciantes de laq Comunidad es la pérdida de población, que se corrigió en la primera parte del mandato de Herrera ayudada por el crecimiento económico y la llegada de población inmigrante, pero que se truncó a partir de 2008.
Cuando el presidente inició su gestión en Castilla y León había 2.458.042 habitantes, el 1,7 por ciento más que los actuales 2.418.694 que contabilizó el INE en enero de 2018 —casi 40.000 habitantes menos—. De entre ellos, y por tomar una referencia de edad ilustrativa, al inicio del mandato había en la Comunidad 27.908 jóvenes de 18 años frente a los 20.211 de la actualidad, el 27,6 por ciento menos y con una pérdida más acentuada entre las mujeres que en los hombres.
En el caso de los ciudadanos de 65 años, han pasado de los 27.808 de mediados de 2002 a los 29.743 de la actualidad, el 6,9 por ciento más, aunque en este caso se observa cómo entre los hombres hay un 15 por ciento más y entre las mujeres el 0,4 por ciento menos, al pasar de 14.618 a 14.573.
Donde se observa un incremento notable es en la renta per cápita de los ciudadanos de la Comunidad, al pasar de los 16.430 euros en 2002 a los 23.555 euros actuales —el 43,3 por ciento más, aunque matizado con una subida de precios a la que sin duda contribuyó la entrada en el euro—. Este dato se ve reforzado por la pérdida de población, pero se apoya fundamentalmente en un incremento del valor del PIB autonómico que pasó de 40.385 millones de euros a los 57.094 millones actuales —el 41,3 por ciento más—.
La exportación ha aportado en los últimos años un buen impulso a la economía de la Caomunidad, hasta alcanzar en 2017 un volumen de ventas a extranjero que sumó un valor de 15.597 millones de euros, frente a los exiguos 7.920 millones que había en 2002, aunque en ambos casos el casi monocultivo de la multinacional Renault y sus auxiliares marcan esta tendencia, ayudada en los últimos años especialmente por el sector agroalimentario.
En el caso del empleo, en marzo de 2002 la EPA contabilizó en la Comunidad 111.200 parados, casi el 40 por ciento menos que los 154.800 del primer trimestre de 2018, con una tasa de paro que ha evolucionado del 10,84 por ciento en ese mismo punto de partida hasta el 13,9 por ciento actual, si bien en épocas previas a la crisis, la Comunidad rozó el pleno empleo.
La población activa se ha incrementado el 9,4 por ciento en este mismo periodo, al pasar de 1.016.900 personas a 1.112.70, mientras que el número de ocupados se ha incrementado el 5,6 por ciento, al pasar de 906.800 a 957.900, lejos aún del objetivo del millón que se fijó Herrera para concluir su mandato en esta legislatura.
En cuanto a los precios, en el periodo analizado se han disparado en los principales grupos de gasto, el 43,7 por ciento en los alimentos y bebidas no alcohólicas y el 58,6 por ciento en la vivienda y los suministros energéticos asociados a la misma.