Diario de León

La ‘España vaciada’, mayor presencia en el Congreso que peso demográfico

La disputa por los 99 escaños de las circunscripciones menores, batalla de peso en la campaña electoral.

Asistentes a la manifestación celebrada el domingo en las calles de Madrid. CHEMA MOYA

Asistentes a la manifestación celebrada el domingo en las calles de Madrid. CHEMA MOYA

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R. GORRIARÁN | madrid

Está poco poblada, pero tiene una presencia parlamentaria por encima de su peso demográfico. La España vaciada posee, en teoría, una capacidad de influencia en el Congreso y en el Senado mayor que la que tienen las circunscripciones más potentes. Tiene empadronados a uno de cada cinco habitantes del país pero cuenta casi con un tercio de los escaños. Eso dicen los números, la realidad, en cambio, demuestra que los problemas de los territorios despoblados no por contar con más diputados o senadores reciben un mejor tratamiento legislativo.

Las circunscripciones que eligen tres, cuatro o cinco diputados suman poco más del 19% de la población española, pero disponen de 99 escaños en el Congreso, casi el 29% de los 350 que componen la Cámara baja. Una presencia potente que, sin embargo, no se ha traducido en que sus problemas de infraestructuras o de servicios sociales tengan una atención preferente.

El hecho de contar con más escaños no es una prima del sistema democrático para fomentar la igualdad territorial en las condiciones de vida. Es el resultado del sistema electoral, que asigna un mínimo de dos diputados a cada provincia, salvo Ceuta y Melilla que tienen uno cada una, y a partir de ahí se suman representantes en función de la población. De esta forma, Soria con poco más 88.000 habitantes tiene dos diputados y Madrid, con 6,5 millones de empadronados, 36. No siempre ha sido así, en los primeros años de la restauración democrática, los sorianos, y hasta hace once años, tuvieron tres representantes, los madrileños empezaron con 32.

Las deficiencias estructurales de los turolenses u oscenses no se ventilan en el Congreso, ni siquiera en el Senado, que se supone que es la cámara territorial. Sus diputados, como el resto, se mueven al son que dictan las direcciones de los grupos parlamentarios, más interesados en los asuntos de calibre nacional que en las demandas territoriales, que quedan al socaire de la planificación nacional o autonómica.

Pero en estas elecciones esos 99 escaños se han revalorizado como nunca. Aparte de Soria, hay ocho provincias, Ávila, Cuenca, Guadalajara, Huesca, Palencia, Segovia, Teruel, y Zamora, que aportan tres escaños. Entre todas no llegan al millón y medio de habitantes, el 3,1% del total nacional, pero sus 24 diputados suponen cerca del 7% de los asientos de la Cámara baja.

El coste del escaño asimismo se va a encarecer este 28 de abril por el aumento de la demanda. Si en junio de 2016, conseguir un diputado por Madrid exigía sumar algo más de 100.000 votos y en Soria cuatro veces menos, ahora va costar más, tanto en los territorios grandes como en los pequeños, al haber más partidos en liza.

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