Diario de León

Sara pidió auxilio a su madre el día que fue violada y asesinada

La fiscal asegura que el acusado maltrató, violó y mató a Sara y su madre no hizo nada.

El jurado popular atiende a la fiscal y a las acusaciones. NACHO GALLEGO

El jurado popular atiende a la fiscal y a las acusaciones. NACHO GALLEGO

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agencias | valladolid

La fiscal del juicio abierto por el crimen cometido contra la niña de 4 años Sara, muerta el 3 de agosto de 2017, ha asegurado que el acusado, que era pareja de la madre de la pequeña, maltrató reiteradamente a la menor, la violó y la mató a golpes, sin que la progenitora, también encausada, hiciera nada.

La representante del Ministerio público ha expuesto durante más de una hora y cuarenta minutos en la Audiencia de Valladolid su informe final ante el jurado popular que deliberará sobre la culpabilidad de la madre de la pequeña, Davinia M.G., y su compañero sentimental, Roberto H.H., para los que demanda prisión permanente revisable.

La niña estaba «totalmente desvalida y no pudo defenderse» —alevosía y por tanto asesinato— ante los ataques que sufrió por parte del procesado, quien «odiaba a los rumanos», lo que pudo motivarle a actuar contra la pequeña, cuyo padre es originario de ese país.

La madre de Sara —cabo del Ejército de oficio—, aunque sólo presenciara algún episodio aislado de maltrato -vio al acusado darla capones cuando se hacía pis y llamarla rumanilla-, «sí llegó a ser consciente de que su hija estaba sometida a malos tratos y no hizo absolutamente nada», además de impedir que la ayudaran terceras personas que quisieron hacerlo, ha subrayado. «Jugó a la ruleta rusa con su hija», ha expresado la fiscal sobre la actitud de Davinia, quien no es que deseara que el procesado matara y violara a la niña pero «cruzaba los dedos» para que no sucediera por que sabía que podía ocurrir y «no hizo nada», ha insistido.

Ha argumentado en este sentido, entre otras razones, que según se observó en las fotografías de la autopsia de la pequeña, la niña tenía lesiones de distinta antigüedad, con cardenales en brazos piernas y en todo el cuerpo.

Una madre baña a su hija de cuatro años, la viste, «¿cómo no iba a conocer que existían esos malos tratos?. Es imposible», ha subrayado la fiscal, quien ha recordado que la procesada no sufre ninguna enfermedad mental y tiene un cociente intelectual medio tirando a bajo, con sus facultades intelectivas y volitivas «intactas».

«Cuando la menor fue violada y recibió una paliza con golpes en la cabeza que acabó con su vida, la niña hizo una «llamada de socorro a su madre», «desesperada», quiso que la llevara con ella a trabajar, se levantó a las 7,00 horas y se vistió sola, ante lo que la acusada «siguió dejándola en manos de Roberto».

Tras recordar que Sara sufrió un mes largo de maltrato, al evaluar la culpabilidad del procesado la acusadora pública ha enumerado las lesiones que fueron detectadas en la niña, que sufrió el «síndrome del niño apaleado», ya que padeció un «rosario» de golpes en brazos y piernas antes del 2 de agosto, cuando fue violada y golpeada en la cabeza.

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