Diario de León
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PEDRO VICENTE
León

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Conocido el descriptible entusiasmo que despierta Luis Fuentes dentro de sus propias filas, había quien no las tenía todas consigo de que saliera adelante su candidatura como nuevo presidente de las Cortes. O al menos de que en la votación —secreta y nominal— alguno de los procuradores de Ciudadanos se despistara a la hora de escribir su nombre. Expectativa absolutamente infundada. No en vano una hora antes de que comenzara la sesión constitutiva de la nueva Cámara, los jefes de filas del PP y Cs, Alfonso Fernández Mañueco y Francisco Igea, rubricaban en la propia sede parlamentaria el «acuerdo para el Gobierno de Castilla y León», un documento de 20 páginas en la última de las cuales se concretaba el reparto de los cuatro puestos de la Mesa de la Cámara que suman entre ambos partidos.

De forma y manera que Fuentes, promovido para el cargo mediante dedazo de Albert Rivera, obtenía en primera votación la mayoría absoluta de 41 procuradores (29+12) que le convierte en el nuevo presidente de las Cortes. Asunto zanjado. El acuerdo PP-Cs funcionó como un reloj en el resto de votaciones para elegir al resto de los miembros de la Mesa, en todas las cuales los dos procuradores de Podemos apoyaron a los candidatos socialistas, en tanto que los otros tres integrantes del grupo mixto (UPL, Vox y Por Ávila) votaron en blanco.

Precisamente el grupo mixto se encargó de amenizar la tediosa sesión con las imaginativas fórmulas elegidas para prometer o jurar el escaño. Los de Podemos lo prometieron por una Castilla y León «más justa y feminista», el procurador del partido abulense añadió a su juramento la coletilla «por Ávila» y el de Vox juró «por España». Este último, se vio respaldado ayer por la presencia del secretario general de su formación, Javier García Smith, quien echó la mañana para asistir al estreno de la X legislatura del Parlamento Autonómico.

La bancada socialista contuvo su cabreo con el pacto que frustra las expectativas de alternancia política en la Junta e incluso reaccionó con una sonora carcajada ante la primera frase del discurso del flamante presidente de la Cámara, quien tuvo el cuajo de iniciar su intervención proclamando, sin que se le escapara la risa, que «es el tiempo del cambio». Constituidas las Cortes y suscrito el acuerdo programático de gobierno, desarrollado en un total de 100 medidas, la convocatoria de la sesión de investidura está únicamente a falta de que PP y Ciudadanos cierren el reparto de las consejerías en un gobierno presidido por Fernández Mañueco del que Igea será vicepresidente. Ambos son desde ayer pareja formal comprometida a un matrimonio de conveniencia. Lo de ayer en fue la antesala de la vicaría.

A la espera de estrenar el tálamo conyugal, el contrayente naranja ya no veta la continuidad de los presidentes de diputación que ya han cumplido ocho años en el cargo. Ahora resulta que retroactividad de dicha medida comienza a contar desde 2015 y sólo se aplica a las instituciones sujetas a pacto de gobierno entre ambos partidos, lo que, a salvo de otras contingencias, ya no impide que los actuales titulares de las diputaciones de Salamanca, Valladolid y Burgos puedan continuar en sus cargos. Y una omisión: el documento no contiene referencia alguna a la posible cesión a Ciudadanos de las presidencias de las de Burgos y Segovia, exigencia que nadie aclara si ha decaído. Todavía están por pactar en detalle determinadas capitulaciones matrimoniales.

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