Los parados mayores de 55 años cuadruplican ya a los precrisis
El plan especial puesto en marcha por la Junta sólo ha conseguido rebajar su número en 900.
ICAL | VALLADOLID
El plan especial que Junta, sindicatos y patronal suscribieron en febrero de 2018 para parados mayores de 55 años no está dando los resultados esperados. Las cifras de desempleo de este colectivo revelan que en el primer trimestre de este año, había 25.100 desempleados, apenas 900 menos que un año antes; pero cuatro veces más aún que en el arranque de la crisis, en 2007, cuando apenas sumaban 6.000.
Este colectivo sigue ganando peso en relación al resto de desempleados y si en los tres primeros meses del año pasado representaba el 16,8 por ciento del total de parados en la Comunidad, este ejercicio ese porcentaje ya supone el 18,4 por ciento, según los datos que facilita el Instituto Nacional de Estadística (INE) a través de la Encuesta de Población Activa (EPA).
La realidad es que el paro en Castilla y León descendió en su conjunto un 11,7 por ciento en los últimos 12 meses, mientras que el porcentaje para el colectivo de mayores de 55 años sólo lo hizo un 3,6 por ciento. Hace cinco años, en 2014, cuando se inició la salida de la crisis, se registraron en el primer trimestre del año 31.700 parados mayores de 55 años en Castilla y León, con lo que la bonanza económica ha permitido rebajar en ese periodo su número un 20,8 por ciento; muy por debajo del 40,9 por ciento que descendieron las cifras de paro globales, desde 257.400 a 136.700.
Reacción sindical
El secretario de Empleo de CC OO, Saturnino Fernández, recordó que el programa se dotó con 60,4 millones de euros para tres años, hasta 2020, con el reto de lograr colocar entre 7.500 y 8.500 parados y asumió que «no llegamos» a los objetivos marcados porque «falla lo de siempre, el compromiso de las empresas». El responsable de Empleo de la central sindical constató que este año el programa sigue vigente y recientemente salieron varias convocatorias locales, a la espera de los objetivos del próximo gobierno autonómico, que deberá decidir si «se potencia reforzando sus líneas o impulsando otras nuevas, lo modifica o se lo carga». «Habrá que ver qué hacemos con él», dijo.