La Junta quiere diálogo, pero «sin perjuicio para los servicios»
La Junta de Castilla y León afronta la negociación con los sindicatos para la aplicación de la jornada de 35 horas semanales a los empleados públicos «sin líneas rojas», pero con la condición de que esta medida no perjudique la calidad y la prestación de los servicios a la población.
Así lo aseguró ayer el consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, quien defendió el compromiso de la Junta con la reducción de la jornada de los empleados públicos que en 2012 se elevó desde las 35 a las 37,5 horas, como medida de ajuste en el gasto.
Ahora, Fernández Carriedo remarcó que el Ejecutivo bipartito de PP y Ciudadanos quiere aplicar de nuevo la jornada de 35 horas, como se comprometieron con los sindicatos de la función pública, así como convertir a Castilla y León en una de la «primeras» comunidades en hacerlo. Por ello, el titular de Economía y Hacienda remarcó que la Junta quiere afrontar este proceso desde el «diálogo con lo sindicatos, una vez que se ha conocido que el Gobierno de España ha encontrado una fórmula para desbloquear la transferencia de 440 millones a la Comunidad, de la actualización de las entregas a cuenta del modelo de financiación autonómica. No tenemos líneas rojas y el tiempo que sea necesario, lo vamos a dedicar», afirmó Fernández Carriedo, quien insistió en que quiere negociar con los sindicatos la extensión del horario de verano.