Denuncian el traslado del cura de Aguilar por defender las galletas de Fontaneda
La plantilla de la galletera Fontaneda en Aguilar de Campoo (Palencia) sospecha que el traslado del párroco de la localidad, José Bolo, es un efecto «colateral» de las protestas sociales iniciadas tras el anuncio de United Biscuits del cierre de la factoría. El presidente del Comité de Empresa, Hilario Alvarez, explicó ayer que el párroco de la iglesia de San Miguel siempre se ha distinguido «por mantenerse a favor de los obreros de Fontaneda y la economía de la comarca» y apuntó que el traslado «parece, cuando menos, sospechoso». El representante sindical recalcó que José Bolo «ha demostrado ser un profesional en su trabajo, apoyando física y espiritualmente a los trabajadores de Fontaneda» desde que la multinacional británica decidiera el cierre de la galletera el pasado 4 de abril. Álvarez mantiene que la presencia del religioso durante este periodo ha contribuido «a calmar los ánimos y nos ayudado, además, a actuar -dijo- de manera más responsable». Los 212 trabajadores de Fontaneda han suscrito una carta de apoyo al párroco en la que manifiestan que «habrá que pensar que la casualidad ha hecho aparición en ese traslado». Los operarios añaden que los internos del centro penitenciario de La Moraleja, en Dueñas (Palencia), al que ha sido destinado el sacerdote, «recibirán un auténtico regalo» al conocer la incorporación del párroco a su nuevo destino.