Caja Duero espera aumentar los beneficios en un 3% este año
Caja Duero espera cerrar el ejercicio económico de 2002 con un incremento de un 3 por ciento con respecto a los resultados del año anterior, en el que los beneficios antes de impuestos se situaron en 69,94 millones de euros (unos 116.370 millones de pesetas), según anunció ayer su director general, Alfonso Mielgo, durante la presentación del expositor que la entidad financiera ha instalado con motivo de la 68 Feria Internacional de Muestras de Valladolid. Mielgo explicó que en los presupuestos que se elaboraron para el presente año se preveía ya un crecimiento entre el 2 y 3% sobre los resultados de 2001 y apuntó que por lo visto en los últimos meses, con los datos cerrados del pasado mes de julio, «no sólo va a ser posible lograr esto sino que podríamos superar el porcentaje máximo previsto». No obstante, el responsable de Caja Duero subrayó las dificultades cada vez mayores con que se encuentran las entidades financieras a la hora de incrementar sus beneficios, circunstancia que achacó a la gran competencia existente en el sector financiero y parafinanciero, «lo que supone una reducción de los márgenes de intermediación financiera»; los vaivenes de la bolsa, con las repercusiones que ello produce en los recursos que las cajas tienen invertidos en valores, así como por la detección, y a consecuencia de la necesidad de incrementar las provisiones por morosidad. En este último sentido, Mielgo aseguró que la «parálisis e incluso cierto retroceso en el ciclo económico» se había dejado ya notar en los últimos meses de 2002 y se había traducido en la formalización de menos créditos y el impago de algunos, «de ahí que ésta circunstancia, que nos obliga a incrementar las provisiones por morosidad, y las anteriormente citadas hagan que cada vez sea más difícil mejorar nuestras cuentas de resultados». Battaner sigue de presidente Con respecto a la decisión del presidente, Sebastián Battaner, de seguir en el cargo pero sin poder ejecutivo, medida ratificada la pasada semana por la Asamblea General, el director general de Caja Duero precisó que se trataba de cumplir los requisitos que impone la nueva Ley de Cajas de Ahorro de Castilla y León, que obliga a determinar si el presidente va a ser o no ejecutivo. La voluntad de Battaner de optar por una Presidencia no ejecutiva supondrá que «una parte de los poderes ejecutivos recaerán en la Dirección General de la entidad, aunque él seguirá siendo presidente, la máxima representación de Caja Duero», apostilló Alfonso Mielgo.