«Yo entiendo que Garriga acostumbra a tratar así a otras personas, pero yo nunca actúo bajo chantaje»
«No hay principios ni ideales»
Juan García Gallardo desliza que Santiago Abascal no tiene preparación para dirigir el partido
El exvicepresidente de la Junta de Castilla y León y hasta ahora líder de Vox en esta Comunidad, Juan García-Gallardo. nacho gallego
El exlíder de Vox en Castilla y León, Juan García-Gallardo, ha desmentido la versión ofrecida por su partido para explicar su salida, su negativa a firmar la expulsión de dos procuradores díscolos de esa región, y ha aclarado que las «discrepancias» con la dirección nacional que alegó «vienen de mucho más lejos». Vox atribuyó la salida de García-Gallardo a su rechazo a ratificar la expulsión de esos procuradores, que demandaban más democracia interna y abandonar el grupo Patriots del Parlamento Europeo, a pesar de que este señaló en su carta de dimisión que ambos sucesos no estaban relacionados. Horas más tarde, el exdirigente de Vox salió al paso y acusó al partido de «manipular sus palabras», recalcando que no apoya los motivos por los que sus compañeros «desafiaron» a Bambú. En una entrevista concedida a ‘Cope’, García-Gallardo ha confirmado que se negó a firmar la expulsión de esos cargos, pero ha puntualizado que achacar esa circunstancia a su dimisión, como hizo Vox, «no es cierto». El exlíder regional de Vox ha contado que el vicepresidente de la formación, Ignacio Garriga, le dio la «indicación agresiva» de firmar la expulsión de los procuradores. Le dijo que «o firmaba o estaba fuera», según ha explicado, y esa fue «la guinda del pastel» en el marco de unas «discrepancias graves que vienen de mucho más lejos».«Es la gota que ha colmado el vaso», ha ahondado. «Yo entiendo que el secretario general está acostumbrado a tratar de esa manera a otras personas, pero yo nunca actúo bajo chantaje», ha agregado.Sobre las discrepancias, el también exvicepresidente de Castilla y León ha aludido a «cuestiones organizativas» de la dirección nacional con sus cargos regionales y, en su caso, ha revelado que fue apartado de «negociaciones directas» de las medidas «más relevantes» de su gobierno de coalición con el PP en esa autonomía: la reducción de los «privilegios» de los sindicatos y la promoción de medidas antiaborto.García-Gallardo ha explicado que trasladó «que no entendía» que Vox «no exigiera el cumplimiento del pacto». «Luego se nos llena la boca de principios, pero en ese momento, a la dirección del partido no le importaron mucho los principios que habíamos exigido», ha lamentado. También censuró que personas que no habían sido elegidas en las elecciones fueran las que tuvieran interlocución con el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco.«Todo eso produjo un deterioro progresivo de la relación con el entorno de Abascal», ha continuado García-Gallardo. Asimismo, ha revelado que realizó dos informes para pedir cambios relevantes en la coordinación entre Madrid y los gobiernos autonómicos y otro con «cuestiones adicionales» que fueron ignorados. «Aquí la reciprocidad y la lealtad nunca han sido ideales», ha lamentado, aludiendo a otro de los motivos que le ha hecho dimitir, según consta en la carta. Gallardo cree que «algo pasa en Vox cuando no se cuida el capital humano, cuando los parlamentos están divididos entre facciones, cuando hay un goteo de dimisiones». «Hay alguien ahí que no está haciendo la cosas bien, igual no tiene la preparación para el cargo»».