Elecciones Castilla y León: Esta es la diferencia entre voto blanco y voto nulo
Zanjamos de una vez por todas qué significa votar en blanco y que tu voto quede anulado, algo que suele confundir a la hora de ejercer nuestro derecho
Una persona introduce su voto en la urna
El 15 de marzo los castellanoleoneses tienen una nueva cita con las urnas y es común, por lo tanto, que surjan dudas sobre el mecanismo propio del voto. Más allá de que se comulgue con un signo político u otro, existen opciones que se suelen confundir y que tienen implicaciones legales radicalmente distintas: el voto en blanco y el voto nulo.
Ambos procedimientos tienen algo en común: el descontento o falta de identificación con los candidatos; sin embargo, no es lo mismo votar en blanco que votar nulo: su peso en el escrutinio final no es el mismo en los dos casos. A continuación, vamos a desgranar qué implica votar blanco o nulo para que tu decisión, en cualquiera de los dos casos, sea plenamente consciente.
¿Qué es exactamente el voto en blanco?
Lo primero que hemos de tener en cuenta es que el voto en blanco es un voto válido. Según la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), el voto en blanco se produce cuando el votante introduce en la urna un sobre vacío, sin papeletas en el interior.
Este voto en blanco, al ser un voto completamente válido en todos los casos, se suma al total de votos emitidos, cifra a partir de la cual se calcula el reparto de los escaños. En España, y por tanto en las elecciones de Castilla y León, se aplica la ley D’Hont, es decir, para que un partido político pueda optar al reparto de escaños en las Cortes, debe superar una barrera electoral mínima del 3% de los votos válidos en su circunscripción.
El voto en blanco se suma siempre al denominador total, por lo que puede elevar la cifra absoluta de votos necesarios para alcanzar ese 3%. Por ejemplo: en una provincia hay 1000 votos válidos y ningún voto en blanco. En este caso, cualquier partido que tenga 30 votos o más entra en el reparto.
Sin embargo, si el escenario cambia y a esos 1000 votos se les añaden, por ejemplo, 200 votos en blanco, los votos válidos serían 1200 y los partidos políticos necesitarían 36 votos y no 30 como en el caso anterior. Esto provoca que los partidos más pequeños tengan menos opciones para entrar en el reparto de escaños.
Esta opción beneficia a los partidos grandes porque si un partido pequeño se queda con 32 votos, en el primer escenario optaría al reparto, pero en la segunda quedaría fuera. Al quedar eliminado el partido pequeño, sus 32 votos se pierden y no se transforman en escaños. Esos escaños que el partido pequeño no pudo conseguir se los suelen repartir los partidos más grandes.
¿Qué es el voto nulo?
El voto nulo es aquel que se considera como no válido. Se produce cuando el sobre o la papeleta no cumple con los requisitos legales, como alteraciones en la papeleta, contenido múltiple, objetos extraños dentro del sobre, etc.
El voto nulo no tiene efectos sobre el repartir de escaños. Al no ser válido, no existe para la calculadora electoral; no suma. Simplemente, cuenta como un dato estadístico que se suele interpretar como un gesto de descontento más radical o, en algunos de los casos, un error del propio votante.