Diario de León

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Demasiados deberes en un momento crítico para el futuro de la educación

Infraestructuras, exigencias docentes y de las familias, nuevas tedencias y también las nuevas tecnologías. La educación afronta una época convulsa que requiere atención y que, sobre todo, está marcada por el descenso de la natalidad, que poco a poco ha ido vaciando aulas. Pese a todo, como servicio esencial, es clave contra la despoblación en una provincia con gran dispersión geográfica donde las escuelas con poco alumnado son fundamentales pese a la inversión

Alumnos de Primaria durante una clase.

Alumnos de Primaria durante una clase.DL

Abigail Calvo
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León

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La educación afronta una época convulsa, además de las críticas a un modelo al que las familias exigen cambios, en plena efervescencia con la irrupción de las tecnologías y con una gran crisis, sobre todo, una gran crisis, por la falta de alumnos. Un panorama en el que se deben afrontar grandes retos que también están ligados a las infraestructuras educativas, pendientes en la provincia, y a conseguir la verdadera implicación empresarial para que la Formación Profesional Dual avance realmente y equilibrar definitivamente la prueba de acceso a la universidad.

Un contexto que parte, principalmente, de la baja natalidad, y que permitiría aún más ajustar las ratios de alumnos-docente para sacar rédito de este perjuicio y conseguir una educación mucho más personalizada y con recursos para todo el alumnado, con maestros de todas las especialidades que puedan atender la demanda de las necesidades de todos los estudiantes. Un reto en el que se ha avanzado, pero que también ofrece una estampa diferente en el medio rural.

Los servicios públicos se ofrecen como garantes para fijar población en los pueblos y la educación es clave. Seguir conservando las pequeñas escuelas, con pocos alumnos —un mínimo de tres— es otro de los retos, mantener esta apuesta es definitiva tanto para las familias, como los propios alumnos y para los pueblos y hacer de freno frente a la despoblación y a la vez ser gancho para atraer a familias repobladoras. Esta falta de alumnado por la baja natalidad se está compensado de alguna manera con la entrada a los colegios del alumnado de 0 a 3 años, el primer ciclo de Infantil, que ha obligado a reformar centros educativos. Pero aún así, no es suficiente.

El conflicto entre las administraciones, Junta y ayuntamientos, principalmente en la provincia de León y San Andrés, ante las competencias sobre la responsabilidad de hacer frente a las reformas es otro de los frentes abiertos. Los centros educativos leoneses se construyeron, principalmente, en la década de los 70 ligados al aumento poblacional. Ahora sufren un declive por la falta de mantenimiento. En principio, existe ya un acuerdo entre la Junta y el Ayuntamiento de León —con una inversión de dos millones de euros— que ahora también reclama San Andrés del Rabanedo. La puesta en valor y el apoyo a los centros públicos que sufren el avance de la concertada en las ciudades mientras que en los pueblos mantienen la cobertura educativa pese a la escasez de alumnado debería ser hoja de ruta si se quiere apostar por un tejido educativo que abarque todo el territorio.

Una fuerte inversión en educación permitiría conservar los buenos resultados obtenidos por el alumnado leonés en el informe Pisa y dar respuesta a las exigencias docentes, entre las que están además del aumento salarial y la reducción de las ratios, menor carga lectiva y descenso de la burocracia, un reconocimiento de la carrera profesional y la estabilización de las plantillas, además del reclamo constante de más transparencia desde la administración educativa.

Frente a estas cuestiones, las familias comienzan a reclamar cambios organizativos en el modelo educativo, como ya están haciendo otras comunidades. Recientemente, más 58 asociaciones de madres y padres han iniciado una campaña para que los alumnos de primero y de segundo de la ESO se queden en los colegios, como se hacía con la EGB, cuando no se pasaba al instituto hasta los 14 años. El cambio que se hizo con la Logse se busca revertir ahora porque las familias consideran que con 11 y 12 años aún no cuentan con la madurez suficiente para dar el salto y compartir centro con jóvenes de hasta 18 años o incluso adultos, sin en el instituto se imparte FP.

Las nuevas tecnologías son otro de los frentes abiertos, conseguir el ansiado equilibrio entre los ordenadores y el cuaderno y el bolígrafo y el lápiz o el reto de la lucha contras los teléfonos móviles (vehículos en los casos de ciberbullying) es una batalla en las aulas, también con las familias, donde la disparidad de opiniones, entre padres y también entre docentes, abre un melón con el que es difícil satisfacer a todas las partes.

La Pau y la FP

Una vez superado la educación obligatoria (hasta los 16 años), el estudiantado se enfrenta al Bachillerato y, después, a la prueba de acceso a la Universidad. Pese a los intentos por conseguir un equilibrio entre todas las autonomías (con la competencia transferida y, por tanto, diferentes pruebas) que ha sido en los últimos años el centro de los debates con el fin de conseguir un acceso más equitativo. Un aspecto en el que también se ha avanzado, aunque las diferencias siguen estando ahí.

Para completar el recorrido por las diferentes etapas, el impulso definitivo de la Formación Profesional está condicionado por la implicación clara del tejido empresarial en la formación dual del alumnado. Respuesta clara ante esta nueva modalidad formativa que exige que los estudiantes pasen más tiempo en la empresa con la consiguiente repercusión de que los titulados se adaptarán, a su vez, a las necesidades reales del tejido empresarial. La FP necesita el espaldarazo definitivo para convertirse en una alternativa de valor, teniendo en cuenta la alta demanda de estos perfiles en el mercado laboral.

El conservatorio, la larga historia de una construcción gafada

Rematar el conservatorio es una de las asignaturas pendientes en el ámbito educativo, ya desde hace décadas. Pero más aún desde que se plantease el traslado de las enseñanzas musicales a los bajos del estadio de fútbol y, tras la presión social, finalmente se aprobase la construcción de un nuevo edificio entre La Palomera y San Mamés. Una construcción, eso sí, que no ha estado exenta de incidentes con varios retrasos y con un largo parón después de que la primera adjudicataria entrase en concurso de acreedores. Un nuevo proceso de adjudicación reactivó la obra y se espera que el nuevo edificio abra sus puertas al alumnado, en principio, el próximo curso, aunque no se ha confirmado si en septiembre.

La Universidad, un reparto equilibrado de fondos y poner en marcha Medicina

Retener el talento es uno de los mantras que repiten los partidos políticos para reactivar la provincia. Un talento que se forma en los centros educativos y que se remata en las aulas universitarias de Vegazana y Ponferrada. Jóvenes cualificados que finalmente acaban encontrando un empleo más allá de las provincias, aunque uno de cada tres leoneses titulados por la Universidad de León logra quedarse a trabajar en la provincia.

Teniendo en cuenta que las titulaciones que imparte la institución académica leonesa la mete en el top 5 de las que más gasta por alumno, sin embargo, está a la cola en la financiación. Un contexto que desde la Universidad de León se reclama desde hace tiempo, para conseguir que las universidades pequeñas puedan seguir creciendo y no se haga el reparto en función del tamaño, con Salamanca y Valladolid recibiendo más fondos que León y Burgos.

El siguiente objetivo universitario es la implantación de Medcina. Un reto sobradamente demandado que finalmente se ha conseguido y que ahora está pendiente ya de la puesta en marcha el próximo mes de septiembre. La implantación de este título exige de infraestructuras, entre ellas, levantar una nueva facultad que ocupará la última parcela libre del Campus de Vegazana. Un título que reclama también una fuerte inversión tanto de personal como de laboratorios e instalaciones para que León se convierta en un referente ya que Medicina llega en un momento donde esta titulación ha eclosionado y se ha implantado en casi todas las universidades, con lo que la diferenciación será clave para atraer a alumnos de toda España.

Es también el actual un momento en el que las universidades privadas, frente al coto a los «chiringuitos» que ha lanzado el Gobierno siguen extendiéndose. León hasta ahora se había librado, pero la Universidad Católica de Ávila ya cuenta con el beneplácito autonómico para abrir una sede en Ponferrada. Una competencia directa a la pública que debe medirse.

La investigación es otro de los pilares junto con la transferencia del conocimiento, además de la formación, de las universidades. Invertir, en ambos casos para que el trabajo que se realiza en los laboratorios de los campus tenga una aplicación real. Una tarea en la que se implican —aunque debería ser aún mayor— la colaboración privada y empresarial.

La renovación de las plantilla para ahondar en su rejuvenecimiento y también el desbloqueo del III Convenio del Personal Docente e Investigador (PDI) laboral, así como la falta de estabilidad o el retraso en los complementos alientan la fuga de cerebros de las universidades de la comunidad.

En este contexto ha llegado la inteligencia artificial, que al igual que en el resto de las etapas ha revolucionado, para bien y para mal (uso), el ámbito educativo. Una aplicación efectiva requiere profesionales y conocimiento, pero también un control para que no se abuse.

La actualización de las titulaciones, la puesta en marcha de nuevos grados adaptados a las necesidades técnicas o el ajuste de la oferta son otros de los posibles retos que tendrán que competir con las matrículas gratis ya ofertan Galicia y Asturias y que el PP ha anunciado en el marco de su programa electoral. Un condicionante que puede restar alumnado, sobre todo en León, que es la provincia de la comunidad más próxima a estas dos comunidades autónomas.

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