CyL y Cataluña han tenido saldos negativos por el cambio de sedes empresariales

El año pasado, Castilla y León, 223 sociedades decidieron abandonar la Comunidad

norberto

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Agencias
Madrid

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Castilla y León y Cataluña son las únicas comunidades autónomas con saldos negativos de cambios de domicilio social de empresas todos los años desde 2016. En el caso catalán, está marcado por el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, con la celebración del «procés» que trajo inestabilidad política e institucional, que a la postre afectó a la confianza inversora y la seguridad de las empresas. El año pasado, Castilla y León tuvo un saldo negativo de diez compañías, ya que 223 decidieron abandonar la Comunidad para irse a otro territorio frente a las 213 que llegaron, según el estudio de la consultora Informa D&B.

La serie histórica, que arranca en el año 2016 y llega hasta 2025, recoge que Castilla y León registró todos los ejercicios un saldo negativo. Las mayores diferencias tuvieron lugar en 2019 (102), 2020 y 2021 (82), en cada caso), 2018 (65) y 2022 (59). En términos absolutos, los saldos negativos acumulados en la última década en la Comunidad suman 547. Solo Cataluña tiene peores datos, con cifras especialmente malas en 2017 (saldo negativo de 1.347) y 2018 (-1.991). En el acumulado catalán, es una diferencia de menos 5.428, que contrasta con Madrid, con un saldo positivo de 5.151. Como era de esperar, la capital. De las 223 compañías de Castilla y León que en 2025 decidieron registrar su domicilio social en otra comunidad, 127 lo hicieron en Madrid. Según la información consultada por la Agencia Ical, supone más de la mitad, en concreto el 57 por ciento. Es decir, casi seis de cada diez se mudaron a la región limítrofe. Otras 23 eligieron Andalucía y 15, Galicia y otras tantas, País Vasco. También hubo once empresas que cambiaron su sede a Valencia y siete a Asturias. Por el contrario, 213 empresas se trasladaron el año pasado a Castilla y León. En este caso, Madrid es también el principal origen de las que llegan, ya que acumula el 55 por ciento del total.

El balance entre entradas y salidas el ejercicio pasado significó una merma de la facturación en la Comunidad de 126,7 millones de euros. No en vano, las empresas que se mudaron a otras regiones tenían unas ventas declaradas de 197,5 millones de euros que no se ven compensados por los 70,8 millones que aportaron las compañías asentadas en CyL. El peso de Madrid vuelve a estar presente, ya que el 70 por ciento de las ventas de las empresas que cambiaron de domicilio social correspondió a esa comunidad.

Empresa Familiar de Castilla y León advirtió del «hartazgo» y la «huida» de empresas de la Comunidad a otros territorios al considerar que la excesiva burocratización hacía a las empresas menos competitivas y menos ágiles.

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Con motivo de la presentación del Análisis para la mejora de los procesos administrativos en Castilla y León, elaborado para que los partidos políticos incluyan esos planteamientos en sus programas electorales de cara a los comicios autonómicos del 15 de marzo, el presidente de EFCL, Isidoro Alanís puso el ejemplo de una de las empresas de un socio de la Junta Directiva de la asociación que, ante un expediente administrativo de ampliación de su industria, decidió irse a Galicia por la «agilidad» administrativa, hasta el punto que le pusieron una persona responsable, y por reconocer la inversión como proyecto estratégico. «Es un claro ejemplo de cómo podemos y debemos hacer las cosas mejor», declaró. En todo caso, no supo cuantificar cuántos proyectos de empresas de CyL han acabo en otras regiones. «Al final, todas las comunidades autónomas tienen que competir por las inversiones, que son limitadas. Por lo tanto, las administraciones que mejor realizan la gestión con las empresas son las que van a traer las inversiones, tal y como ocurre en Madrid, Galicia y, últimamente, Andalucía», añadió. La consultora aseguró que los cambios de domicilio empresarial han adquirido una relevancia «significativa», impulsados principalmente por el aumento de las salidas de compañías desde Cataluña por la «crisis política». Precisó que el traslado de sedes sociales obedece a diversos factores, entre los que destacan la capacidad de atracción económica de las distintas comunidades y los procesos de reestructuración interna dentro de los grupos empresariales.