La retirada de símbolos religiosos dependerá de los consejos escolares

La Junta de Castilla y León dejará a los consejos escolares de los colegios públicos la decisión sobre la retirada de símbolos religiosos de las aulas, en aquellos casos en que lo solicite previamente algún miembro de la comunidad educativa, ya que una norma general llevaría a «tensiones». Esta es la contestación dada por la Consejería de Educación y Cultura de la Junta a la resolución dictada por el Procurador del Común de Castilla y León en septiembre de 2002, en la que instaba al Gobierno de esta comunidad a promover la retirada de símbolos religiosos en los centros escolares públicos, por considerar que su presencia en las aulas «vulnera el derecho a no profesar ninguna creencia religiosa». Conflictos En la respuesta de la Junta, según un comunicado del Procurador del Común la Consejería «estima que las decisiones que puedan tomarse al respecto han de ser alcanzadas a través del consejo escolar», como órgano de participación de los distintos sectores en el control y gestión del centro. El departamento autonómico de Educación y Cultura, según dichas fuentes, «entiende que dictar una norma de carácter general suscitaría, probablemente, tensiones en el seno de algunas comunidades educativas, generando conflictos donde ahora no existen». La Consejería también ha argumentado en su respuesta al Procurador del Común que «en los centros que han entrado en funcionamiento después de promulgada la Constitución Española no se suministran, como dotación de material escolar, símbolos religiosos de ninguna confesión». Manuel García Alvarez recordó la «aconfesionalidad del Estado».