Diario de León

Después del fuego, la reforestación

Tras los voraces incendios que asolaron más de 8.000 hectáreas durante esta pasada campaña, la Consejería de Medio Ambiente inicia un programa de repoblación que deberá contar con los procesos de regeneración naturales

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I. G. - valladolid
León

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El trabajo de la Administración y el de la propia naturaleza para restaurar un terreno destruido por el fuego, tarda varios años en dar unos resultados que resulten visibles El calor y la sequedad de este pasado verano hicieron mella en los ecosistemas de Castilla y León. Los 1.714 incendios originados en los montes de la Comunidad arrasaron 8.245 hectáreas de superficie arbolada, una cifra muy superior al mismo periodo que el año pasado, que alcanzó 3.260 hectáreas, o que el verano de 2001, cuya superficie quemada fue de 2.630 hectáreas. A pesar del incremento de medios técnicos y de personal al servicio de la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, los habitantes de numerosos municipios vieron cómo se perdían bosques y montes, una situación que también afecta a la fauna, que se cobija en esos ecosistemas, a la caza o al turismo rural. Las pérdidas originadas por estos siniestros son difíciles de cuantificar ya que no cabe duda de que la naturaleza es una fuente de riqueza y de empleo. Además de las intangibles pérdidas ecológicas, hay que incluir las posibilidades que desaparecen para los pueblos, municipios y empresas que se benefician de la buena salud de los espacios naturales de la Comunidad. Por eso, desde la Junta de Castilla y León no se quiere perder tiempo en recuperar las miles de hectáreas arrasadas por el fuego originado durante la campaña de 2003 en su mayoría por su uso agroganadero (50,12%). Los programas de concienciación de la Administración regional para que los ciudadanos perciban el medio ambiente como una fuente de riqueza lograron rebajar estos casos, ya que durante la década pasada (1993-2002) el 75 por ciento de los incendios eran provocados por utilizar el fuego como herramienta agraria. Estos proyectos, y otros, incluidos en el Plan 42 consiguen, poco a poco, las metas perseguidas, pero el trabajo realizado por la Administración regional también tiene otros caminos. Así, la repoblación de las zonas devastadas se ha convertido en una de las prioridades de la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. Todavía es prematuro elaborar una lista con el número de hectáreas a repoblar ni el lugar exacto donde se llevarán a cabo estas tareas porque algunas de las zonas afectadas gozan de una capacidad de recuperación natural más rápida que otras. Por eso, antes de iniciar estas labores, los técnicos y profesionales analizarán las áreas calcinadas y se elaborarán análisis y estudios antes de comenzar con la reforestación. En algunos de los parajes quemados, por ejemplo, sólo están previstas actuaciones en algunas hectáreas determinadas, bien por ser las zonas más sensibles medioambientalmente, bien por ser lugares donde se encuentran especies animales protegidas o bien porque el terreno tiene una elevada capacidad de regeneración natural. Más medios La perspectiva de que los espacios naturales de Castilla y León son parte del patrimonio regional lleva a la Administración autonómica a implicarse cada vez más en la protección de los ecosistemas, pero, sobre todo, en la prevención de los incendios. En 1999, se invirtieron 15,9 millones de euros en prevención y 11 en extinción; en 2000 fueron 23,9 en prevención y 11,5 en extinción; en 2001, 35,7 en prevención y 16,9 en extinción; en 2002, 39,7 en prevención y 17,3 en extinción; y en esta campaña del año 2003, se invirtieron 40 millones de euros en prevención y 19 en extinción. El incremento de presupuesto se dejó notar en la adquisición de material y en la contratación de personal. En 1998 el número de camiones autobomba era de 99 y en 2003 se incrementó hasta los 177; el de cuadrillas pasó de 175 a 189; el de medios aéreos, de 25 a 29 y el de retenes de maquinaria, de 11 a 14. Con respecto a los medios humanos, el número de ingenieros pasó de 100 en 1998 a 128 en 2003; el de agentes forestales, bajó de 850 a 840; el de trabajadores fijos y fijos discontinuos, creció de 750 a 1.129; el de miembros de las cuadrillas helitransportadas, de 130 a 299; el de las cuadrillas de trabajo selvícola preventivo, de 1.500 a 1.530 y el número de tripulantes de los medios aéreos pasó de 20 a 48. Sin embargo, además del aumento de medios técnicos y humanos, la Administración regional contó esta campaña con tecnología avanzada. Mejoras y novedades Cada temporada, la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible pone en marcha novedades con el fin de atajar antes los incendios, prevenir su aparición o mejorar las condiciones de trabajo de los operarios implicados en la extinción de estos siniestros. Así, este año se incrementó el operativo en un avión más de cobertura regional. Se sustituyeron las Cupas (Cuadrillas de Pronta Acción) de Cantalejo (Segovia) y Medina de Pomar (Burgos) por helicópteros con mayor capacidad de transporte de personal, convirtiéndose en C.A.R (Cuadrillas de Acción Rápida). También se mejoraron tres bases aéreas: la de Medina de Pomar (Burgos), Amogable (Soria) y El Maillo (Salamanca). Por otra parte, se está ampliando una pista para aviones de carga en tierra en Pedraja de Portillo (Valladolid); se han iniciado los trabajos de construcción de una nueva pista para aviones en Alcañices (Zamora) para colaborar con los servicios de extinción de Portugal.

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