Buena parte de las mujeres que llegaban a los clubes de la comunidad procedían de Rumanía
Dos operaciones contra redes de prostitución acaban con 90 detenidos
La investigación desarrollada en Ávila, Zamora y Salamanca contó con 61 arrestos

Uno de los club donde se produjeron gran parte de los arrestos, en la provincia de Ávila
El Cuerpo Nacional de Policía desarticuló ayer varias redes de prostitución y trafico de mujeres inimigrantes ilegales en varias provincias de la comunidad, así como en Cataluña y Zaragoza, que se saldaron con un total de 90 personas detenidas. La primera de estas operaciones se desarrolló en Castilla y León y en Cataluña y tuvo como resultado la detención de 61 personas, 41 de ellos en la comunidad castellana y leonesa, y más concretamente en cuatro clubes de Ávila, Zamora y Salamanca. El dueño de los clubes de Castilla y León, Ángel B.M., de 52 años de edad y natural de Salamanca, también fue detenido acusado de encabezar la red de venta y explotación sexual de las mujeres. El resto de los integrantes de la organización tenían fijada su residencia en El Barraco (Ávila). En concreto, fueron detenidos Francisco Javier L.M., de 35 años y natural de Ávila; Juan Miguel G.P., de 45 años y nacido en Salamanca; Francisco José C.G., de 43 años y natural de Ledesma (Salamanca); Diego L.D., de 51 años, Gonzalo M.S., de 49 y José S.M., de 25 años, los tres de Salamanca y Francisco Javier M.L., de 25 años y natural de Navaluenga (Ávila). A raíz de la operación realizada en Castilla y León, también han sido detenidas otras 20 personas en Cataluña, entre las que se encuentran mujeres en situación ilegal en el país y los responsables de una banda dedicada a la introducción ilegal de mujeres sudamericanas en Cataluña para su explotación sexual en el club Migjorn, ubicado en Alcanar Playa (Tarragona). Falsas promesas Una de las redes trasladaba a las mujeres desde Rumanía hasta España con falsas promesas de trabajo como cuidadoras de menores o en funciones de limpieza. Una vez captadas, los integrantes de la red rumana las impedían regresar a sus domicilios y se les negaba el contacto con sus familias. Ya en España, eran vendidas a los dueños de los clubes por unos 2.000 euros por cada mujer, precio que aumentaba en función del rendimiento sexual hasta los 4.000 euros. El grupo rumano, con infraestructura en España, vigilaba y controlaba a las mujeres, llegando a propinarles fuertes palizas si se negaban a trabajar en los clubes. Las víctimas eran compradas por los dueños de los locales de alterne de Ávila, Salamanca y Zamora, que constituyen sociedades para comercializar diversos establecimientos. Las mujeres fueron conducidas a los locales Belle Epoque , de Benavente (Zamora), Los Charros (Ávila) o La Sirena , en Peñaranda de Bracamonte. Las mujeres rotaban por los diferentes locales, para evitar una posible fuga con algún cliente. También los trabajadores de los clubes eran trasladados con frecuencia, como demuestra el hecho de que uno de los empleados de Benavente fue detenido en el club de Ávila.