La crisis de la que tanto se habló
A fuerza de tanto nombrarla en público, la supuesta crisis del Ejecutivo autonómico se ha tomado un respiro hasta que, en lugar de anunciarla el PSOE, lo haga el propio Herrera

Dos agricultores de Fresno de la Vega cultivando hortalizas en un invernadero
La semana pasada no se habló de otra cosa que no fuera la supuesta crisis que se vive en el seno de la Junta de Castilla y León. El primero en nombrarla abiertamente fue el secretario regional de los socialistas castellanos y leoneses, Ángel Villalba, aunque no antes de que los rumores hubieran saltado ya a las columnas de opinión de los medios de comunicación. Villalba habló de la existencia de descoordinaciones evidentes entre los diferentes consejeros de la Junta e incluso de cambios en algunos departamentos concretos que, en su opinión, se veían venir desde hace tiempo, algo que los máximos responsables del PP se apresuraron a desmentir de inmediato. Así, el secretario regional de los populares, Alfonso Fernández Mañueco calificó sus comentarios de «interesados», mientras que en una rueda de prensa el consejero portavoz de la Junta, Antonio Silván, aseguraba, -con una gran sonrisa en la boca-, que el presidente todavía no le había dicho a nadie que se fuera. Por su parte, el propio Juan Vicente Herrera se permitió incluso la licencia de comparar a Ángel Villalba con el patético personaje televisivo Paco Porras, -por aquello de la credibilidad de sus predicciones-, lo que a su vez fue utilizado por el líder del PSOE para acusar al presidente de ser un adicto a la telebasura. Debate de alcance, que dirían algunos. Los mismos que hasta ahora podían pensar que los políticos no saben lo que cuesta una barra de pan o lo que el común de los mortales tiene que aguantar en la tele cada día. Fenómeno inexplicable Sin embargo, en toda esta selva de rumores y cruce de críticas se ha producido un auténtico fenómeno difícil de explicar pero que podría convertirse en el título de uno de esos exitosos libros de autoayuda: «cómo conseguir que el enemigo aborte nuestra propia crisis y encima hacer ver que nunca existió». Y es que a fuerza de nombrarla en público, lo único que ha conseguido el líder de la oposición es que los miembros de Ejecutivo autonómico cierren filas, -y posibles grietas-, mientras que el presidente Herrera se toma un «kit-kat» o, lo que es lo mismo, aplaza «sine die» la supuesta renovación de sus altos cargos. Para algo sigue teniendo la sartén por el mango. ¿Debate abierto? La otra polémica de estos días la ha protagonizado el nuevo delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo, quien tuvo una desafortunada contestación a la pregunta acerca de la reivindicación leonesista que defiende León como comunidad autónoma independiente del resto de Castilla. El nuevo representante del Gobierno central en la comunidad, conocido por su prudencia, pecó de ingenuo al afirmar que la UPL puede reclamarlo legítimamente y que por lo tanto se trata de un debate abierto, lo que provocó un considerable revuelo político. Y es que de lo primero nadie duda pero, en cuanto a lo segundo, ya se sabe que tres no hablan si dos, -en este caso PP y PSOE-, no quieren. Por lo demás, Alejo sí estuvo mucho más ocurrente respecto a las últimas actitudes del, hasta la semana pasada, presidente de la CHD, José Carlos Jiménez, a quien irónicamente recomendó unas «merecidas» vacaciones después de todo lo que le ha llovido encima estos días. Precisamente el nombramiento del próximo presidente, o presidenta, de la CHD, -y las consabidas quinielas en torno a la persona elegida-, protagonizarán la actualidad política de esta semana. Todo apunta a que la procuradora socialista Helena Caballero, portavoz en la Comisión de Medio Ambiente de las Cortes, y buena conocedora del sector, será la afortunada.