El ministro anuncia que reforzará la plantilla de la Inspección de Trabajo para evitar accidentes
Caldera: «La explosión de Burgos se debió a un incumplimiento de la Ley»
Villanueva se reunió con el ministro y afirmó que este suceso servirá de «escarmiento»
El vicepresidente segundo de la Junta de Castilla y León, Tomás Villanueva, trasladó ayer al ministro de Trabajo, Jesús Caldera, la disposición del Gobierno autonómico de colaborar para mejorar las condiciones en la prestación de los servicios de inspección laboral en el ámbito de la comunidad. Tras reunirse con el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, el vicepresidente explicó que se trataba de un encuentro previsto desde hace tiempo y que por diversas circunstancias no se había podido celebrar hasta ayer. Según explicó, Caldera le informó de la disposición del Ministerio de incrementar la plantilla de la Inspección de Trabajo mediante convocatorias públicas de empleo en toda España este mismo año. En la reunión también hablaron del accidente laboral ocurrido el pasado día 13 en Burgos, en el que perdieron la vida diez personas, aunque Villanueva eludió opinar al haber sido decretado el secreto de sumario por parte de las autoridades judiciales. No obstante, el vicepresidente segundo aseguró tener inquietud por conocer los resultados de la investigación que se está llevando a cabo y precisó que la Junta ya ha ofrecido toda su colaboración «esencialmente técnica» a las autoridades judiciales y a la Inspección de Trabajo para resolver las causas del accidente. Asimismo, indicó que existe una buena disposición por parte de la empresa para la que trabajaban las víctimas en colaborar para ayudar a resolver la «dramática situación de muchas familias». Las causas Por su parte, el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, reiteró ayer que la causa de la explosión ocurrida en Burgos se debió a un «incumplimiento elemental» de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, según el primer informe elaborado por la Inspección de Trabajo. En una entrevista, Caldera explicó que la Ley indica que no se puede destinar el mismo local a almacenamiento de material combustible y a vestuario, y que en el caso del local del Burgos donde tuvo lugar el accidente «estaba en el mismo sitio». «Si hubiera habido un tabique, si hubieran estado separados los espacios donde se manipulan los combustibles y donde los trabajadores se cambian de ropa, seguramente no hubiera ocurrido esta tragedia», afirmó Caldera. En este mismo sentido, el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo, se mostró ayer a favor de mantener una «intensa colaboración institucional» entre el Gobierno central, la Junta, los empresarios los sindicatos y los trabajadores para que accidentes laborales como el de Burgos «no vuelvan a repetirse».