La oenegé cuenta en la comunidad con 12.000 voluntarios que trabajan en la integración social
El programa de empleo de Cruz Roja atiende a 8.000 inmigrantes
El colectivo recibe cursos para formarse en diversos sectores y acceder a un puesto de trabajo
Más de 8.000 inmigrantes participaron en el programa de empleo de Cruz Roja en el período comprendido entre enero del 2004 y diciembre del 2007, según indicó ayer el técnico autonómico de Empleo de la organización internacional, Tomás Rodríguez. «El proyecto está orientado a que este colectivo reciba cursos de empleo, asesoría jurídica, acompañamiento para realizar trámites administrativos o participe en actividades de grupo», explicó Rodríguez, quién también fue el encargado de coordinar el quinto Encuentro regional de Voluntarios de Programa de Empleo e Inmigrantes de Cruz Roja, que acogió Palencia. En la actualidad, son 12.000 personas en Castilla y León las que particpan en este programa que busca la integración laboral y social de las personas procedentes de otros países. «Los voluntarios están en continúa formación, por lo que estos encuentros sirven como foros para intercambiar experiencias en materia de interculturalidad», aclaró el coordinador. Inserción social Para esta labor de inserción laboral, los voluntarios deben ayudar a los inmigrantes a hacer frente a dificultades añadidas como el idioma o el desconocimiento del mercado laboral, apuntó. Dentro del encuentro se desarrolló un taller formativo bajo el título de La interculturidad en el Voluntario Social , que estuvo dirigido por el especialista en formación de Voluntariado Social y Presidente del Colectivo Homo Prosocius , César García-Rincón. El especialista hizo hincapié en la existencia de un concepto de pobreza «más amplio» del aceptado actualmente entre la sociedad. A su juicio, hay tres tipos de pobreza: tener, ser y estar. «Es pobre quien no tiene nada, quien no está integrado en la sociedad y quien lo es porque lo que quiere», explicó Rincón. El presidente también habló de las habilidades innatas a un buen voluntario. «Debe saber escuchar, tener inteligencia emocional y trabajar por los demás». A pesar de citar estas cualidades, afirmó que «todos pueden ser voluntarios». «Hay mucho trabajo voluntario que no está institucionalizado, pero que hacen personas en su día a día», valoró.