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León

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LA CRISIS, más exactamente sus estragos sobre la economía de Castilla y León, viene proporcionando una notable carga de trabajo extra al consejero de Economía en las sesiones plenarias del Parlamento autonómico. Por si no tuviera suficientes quebraderos de cabeza en su despacho, Tomás Villanueva se encuentra cada Pleno de las Cortes con no menos de media docena de preguntas parlamentarias sobre otros tantos asuntos de su competencia nada fáciles de enderezar.

En esta ocasión, de las 14 preguntas formuladas ayer al Ejecutivo, siete tuvieron como destinatario al consejero de Economía y Empleo. Bien es verdad que esta vez Villanueva contaba con el balón de oxígeno suministrado por los acuerdos firmados el pasado lunes entre la Junta y los agentes sociales en el seno del Consejo del Diálogo Social. Con esa firma en la mano, la respuesta a varias de las preguntas socialistas resultaba de carril. No así otras, como la referente al cierre de la empresa Sitel (295 puestos de trabajo en el «emblemático» Parque Tecnológico de Boecillo) o la crisis del grupo Nodalia (267 empleos), un proyecto este último muy tutelado por la propia consejería que se encuentra al borde de la quiebra después de haber enterrado millonarias ayudas públicas. En ambos casos el consejero salió del trance con la respuesta de manual que coincide con la famosa frase de Áznar tras visitar el rancho de Bush en Texas: «Estamos trabajando en ello».

Tampoco concretó mucho más Villanueva ante la pregunta formulada por Joaquín Otero en relación con la línea de alta tensión Sama-Velilla. El procurador leonés (lo de leonesista ya hemos dicho que en él ya forma parte del pasado) transcribió en su pregunta la resolución del pasado congreso provincial del PP de León contraria al trazado proyectado por Red Eléctrica Española. Pero el consejero no se dio por aludido y se limitó a reafirmar el compromiso adquirido por la Junta con el proyecto, aclarando además que no tiene ninguna información oficial sobre el posible soterramiento de la línea.

La inhibición de los procuradores socialistas por León, que ayer no se molestaron en formular ni una sola pregunta a la Junta, otorgó todo el protagonismo leonés en este turno a Otero, que esta vez no contó con el acompañamiento de Héctor Castresana, ausente de la sesión. Otro de los asuntos suscitados por el antiguo dirigente de la UPL fue el estado del proyecto de la estación de esquí de San Glorio, cuyo desbloqueo requiere una prolija tramitación administrativa de la que dio cuenta detalladamente la consejera de Medio Ambiente, María Jesús Ruiz. Pese al decidido apoyo de la Junta, que está promoviendo unas Subdirectrices de Ordenación del Territorio «ad hoc», Ruiz no ocultó que el camino por recorrer es largo y plagado de obstáculos.

Con anterioridad, el inevitable Otero había dedicado su pregunta al presidente de la Junta al Plan plurianual de Convergencia Interior presupuestado con 125 millones de euros. De la respuesta del presidente se deduce que la elaboración de dicho Plan sigue bastante verde después de que Juan Vicente Herrera se comprometiera el pasado otoño a consensuar los criterios a aplicar con todos los grupos parlamentarios. Como pronto el Plan no empezará a cobrar forma hasta el mes de abril.

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La sesión parlamentaria de ayer se había abierto con la enésima pregunta del grupo socialista proponiendo al presidente de la Junta un pacto regional contra la crisis. La respuesta estuvo en la línea esperada: Ni sí, ni no, sino todo lo contrario. A Herrera se le notó por otra parte más sobrado y crecido que en ocasiones anteriores, seguramente gracias a ese balón de oxígeno proveniente del Consejo del Diálogo Social, cuyos acuerdos le han resarcido en parte de los sinsabores proporcionados por su fracasada apuesta sobre las Cajas de Ahorro.