Asaja y UCCL exigen que se cumplan los pactos de la distribución con la patata
Los sindicatos anuncian que si no se concretan los compromisos en la próxima semana con el sector buscarán la unidad de acción de las organizaciones agrarias
María Jesús Pascual preside la mesa de la Patata.
El presidente de Asaja de Castilla y León, Donaciano Dujo, advirtió ayer de que si la distribución no concreta a lo largo de la próxima semana un compromiso firme con el sector de la patata de Castilla y León, buscará la unidad de acción de todas las organizaciones profesionales agrarias de la Comunidad, para poner en marcha las protestas «que hagan falta y con la dureza que sea necesaria» para evitar la «ruina» de los cultivadores de la región. El coordinador regional de la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), Jesús Manuel González Palacín, también se mostró dispuesto a la unidad para iniciar las protestas que sean necesarias, sino se logra ese marco que garantice la venta de la patata a los cultivadores de la Comunidad a un precio digno.
Por su parte, el secretario general de UPA en la Comunidad, Julio López, y el coordinador regional de COAG, Aurelio Pérez, destacaron su apuesta por la interlocución en la Mesa de la Patata, para la que pidieron rango legal como la de la Leche. López aseguró que no están por convocar protestas «porque hay margen de negociación en la Mesa» y Pérez aclaró que dentro de este contexto «nunca» han renunciado a las movilizaciones como sindicato y si les «parece conveniente», las llevarán a cabo. «Mientras haya posibilidad de llegar a acuerdos en la mesa, no convocaremos movilizaciones», señalaron, y aclararon que nadie les ha expuesto nada en relación a posibles protestas en unidad de acción.
Nuevo compromiso. Dujo explicó que la distribución se comprometió ayer en la Mesa de la Patata a «estudiar la posibilidad» de incrementar sus compras y el precio del tubérculo regional, que en estos momentos se paga entre seis y siete céntimos, con lo que no se cubren los costes de producción, ya que se debería fijar un valor mínimo, dijo, entre 12 y 15 céntimos. El dirigente sindical explicó que los industriales venden la patata entre ocho y diez céntimos el kilo a las envasadoras, y cuando llega al consumidor a través de los distribuidores se paga entre 60 y 70 céntimos. Al respecto, preguntó a envasadores y distribuidores quién se queda ese enorme margen de beneficios, algo que, aseveró, «no consiguió aclarar durante la reunión de ayer».
Donaciano Dujo, quien señaló que el plan para el sector anunciado por la Junta de Castilla y León podrá servir para los años venideros, no para salvar esta campaña, denunció que el problema radica en la «avaricia» de los envasadores y distribuidores, que están «arruinando» al sector «haciendo el caldo gordo a los franceses, a los que compran 800.000 toneladas de patata, que equivale a casi la totalidad de la producción de la Comunidad». Así, razonó que para acabar con esta situación, es preciso que funcionen todos los mecanismos de control de la Junta.