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«El vinilo o lo digital son el futuro, el cedé quedará en fuera de juego»
Lo que hacía Galáctica puede que fuera lo que se hace ahora. Ánimos renovadores, festivos, hedonistas, pop electrónico con vocación de llenapistas y un repertorio ideológico con letras mitad ingenuas mitad irónicas. Y espíritu moderno. Pero hace nueve años ya de su sorprendente irrupción en la escena nacional, que tuvo una excelente acogida fuera de las fronteras leonesas. Y ahora, Roberto Castán, Eva López y Lucía Pérez han despertado a Galáctica. Que no se había ido. Simplemente dormía mientras sus miembros se sacaban las castañas del fuego laboral.
Pero el regreso es un hecho y León, como no podía ser menos, su plataforma de lanzamiento de la segunda era Galáctica. Con nuevo directo, al que suman al también leonés Roberto Paramio, al bajo, e Iván Santana, batería, ambos del grupo madrileño Bleach. Con ellos, mañana, en Studio 54, a partir de las 22.00 horas, con entradas anticipadas (5 euros) en Elektra Cómics, la nave Galáctica aterriza con un repertorio renovadísimo.
Castán y compañía ofrecen ahora, en palabras de Eva, también Cosmickeva cuando se sube a los platos de pinchadiscos, canciones propias de la evolución de sus gustos y de ellos mismos. Y apunta a una mayor oscuridad, tal vez una aproximación industrial, a sus nuevos conceptos musicales. Parece claro que el tontipop , que cada año resucita, no vuela en Galáctica. Eva contó a Diario de León las emociones de su vuelta al directo. Electrónica o Anticanción del verano seguro que sonarán.
-Por edad, en su caso, no puede hablarse de regreso, porque se confundiría con otras operaciones comerciales recientes. ¿Qué pasó con Galáctica estos cinco años?
-Dejamos de tocar porque dejamos de coincidir. Incluso Lucía lo hizo antes. Roberto sí siguió con varios proyectos. Y en mi caso, yo echaba de menos tocar. Un día hablamos sobre la posibilidad de retomarlo todo, porque, realmente, las ideas y las canciones estaban ahí. Casi nos daba vergüenza. Y empezamos a quedar en casa.
-¿Y qué pasó?, porque su repertorio, incluso ahora, aquello que grabaron en La Coruña, suena vigente...
-Nos sorprendimos. A pesar del tiempo, al tocarlas un par de veces ya volvían a tener la fuerza y a sonar bien. Lo de La Coruña, Lujo estelar , fue ya en 1999. Luego grabamos en León, en los estudios Feedback, Fotógrafo del más allá . De todo aquello hay canciones que ya no nos vemos tocándolas. De Fotógrafo-, sí. Pero apostamos de lleno por lo nuevo. Que comenzaremos a grabar puede que ya este mismo mes.
-¿Puede adelantar algo de la nueva aventura discográfica?
-Puede que optemos por un sello digital. Realmente, solo nos gusta el vinilo, que está recobrando fuerza y presencia. Y yo, si veo a un grupo, aunque no me guste mucho, si tiene disco en vinilo, me lo compro. El cedé ha quedado en fuera de juego. El vinilo o lo digital son el futuro.
-¿Creen que Galáctica recuperará su espacio en la escena estatal?
-Creemos que sí, porque ahora no se depende de una discográfica. Nuestra apuesta será el directo.
-La pregunta difícil: ¿Y a qué suena ahora Galáctica?
-Ahora seguimos una línea no tan alegre. Con una temática diría que más rebuscada y oscura, a base de arreglos elaborados. Pero seguiremos manteniendo el juego con el pop y lo electrónico.
-¿Existe la canción pop perfecta?
-Hay muchas canciones pop perfectas. Puede ser una de cinco minutos o una de Los Ramones.
-¿Tienen ganas de tocar en León?
-Nos apetece mucho. Ahora vivimos en Madrid por cuestiones laborales, pero en León siempre nos gusta tocar. Nos llega, además, interés de gente que quiere vernos. Y este sábado haremos un concierto lo más completo posible, con canciones de antes y las nuevas. Con un cincuenta por ciento de cada, más o menos.
-¿Hay cosas musicales de aquí que les interesen?
-Por supuesto. Por poner solo algún ejemplo: Phoneless, Zabriskie o Cooper.
-¿Esperan tener alguna canción en «Leonsound», el proyecto de Diario de León para elegir las mejores canciones?
-También nos gustaría mucho, por supuesto. Votaré a una canción (una preferencia que, por supuesto, queda en la incógnita).