Diario de León

Las últimas lluvias derrumban parte de las cuevas de Villacontilde

Habitadas desde la Prehistoria, nunca han sido protegidas por la Junta; «están excavadas en la tierra, si ésta se desploma, no hay nada que hacer», dice el alcalde

Las grandes piedras caídas rompieron dos canales de riego.

Las grandes piedras caídas rompieron dos canales de riego.

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e. gancedo | león
León

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La mayoría de pueblos leoneses no andan precisamente sobrados de incentivos económicos, turísticos y poblacionales, así que cualquier recurso de este tipo no puede pasar de largo sin ser puesto en valor o, por lo menos, sin que se intente. En este caso, unos singulares e inusuales vestigios de nuestro patrimonio han sufrido un duro revés antes incluso de poder ser visitados y disfrutados. Se trata de las cuevas de Villacontilde, en el término municipal de Villasabariego, habitadas desde la Prehistoria, donde las últimas e intensas lluvias han provocado varios desplomes según puede apreciarse a simple vista. Fuentes del ayuntamiento han explicado que, aunque el principal causante de los derrumbes han sido las lluvias, «las heladas que padecimos en el mes de enero tampoco les sentaron muy bien, al ser un terreno arcilloso, el agua acabó por provocar estos derrumbes».

No sólo las cuevas de Villacontilde han sufrido daños: la conocida como Peña del Horno, en el pueblo de Valle de Mansilla, otro refugio natural, se ha fragmentado con las lluvias y restos de gran tamaño -”algunos más grandes que una persona-” se precipitaron ladera abajo. Algunas incluso cayeron sobre las canaletas que utiliza la comunidad de regantes rompiendo dos de ellas.

Olvidadas. El alcalde del municipio de Villasabariego, Jesús García Aller, confirmó ayer los daños pero explicó que poco se puede hacer: «Nadie se ha preocupado por ellas, nunca, ninguna institución. Es algo que debería tener en cuenta la consejería de Patrimonio de la Junta, pero hasta el momento no se ha hecho nada. Además, al estar excavadas en la tierra, si ésta se desploma, ya no hay nada que hacer». También se recuerda desde el ayuntamiento que estas cuevas esconden interesantes pinturas rupestres monocromas de estilo levantino, en concreto, una escena de caza.

Similares a ellas son las cercanas cuevas o celdas de Valle de Mansilla, hasta las que también resulta muy complicado llegar al no haberse acondicionado accesos, y que ocupaban antaño una extensión mucho mayor. Los más ancianos recuerdan que estaban distribuidas «en varios pisos», como una gran ciudad subterránea, pero que en la década de los treinta las estancias inferiores se cegaron para evitar que cayeran a ellas los niños que acudían a jugar. Además de los ermitaños medievales, se tiene constancia de que los lugareños se refugiaron allí durante las invasiones musulmanas, ya que en las miniaturas del famoso Beato de Escalada se aprecia la ilustración de varias personas escondidas dentro de tres colinas.

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