Diario de León

Entrevista

«Antonio dejó un libro de memorias, pero no sé si él habría querido publicarlo»

La viuda de Antonio Pereira, Úrsula Rodríguez, en un rincón de su casa en León.

La viuda de Antonio Pereira, Úrsula Rodríguez, en un rincón de su casa en León.

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cristina fanjul | león
León

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Úrsula Rodríguez, la mujer, la confidente de Antonio Pereira, ha tenido que conjugar el duelo con su papel como guardiana de la memoria del escritor. Explica que el volumen de trabajo en la fundación le deja poco tiempo para lamentos y desvela que en los cajones aún quedan inéditos del poeta.

-”¿Cómo ha vivido este año sin Antonio?

-”Muy mal. Para mi la pena ha sido muy profunda y el duelo muy intenso. Ahora empiezo a salir de él, creo, y el trabajo ha sido mi tabla de salvación, tener que estar trabajando y pensar que no puedo quedarme llorando en un rincón y que debo hacer lo que Antonio hubiera querido que hiciera. La Fundación de Antonio me ha tenido y me tiene muy ocupada. Me quiero consolar diciéndome que he tenido suerte, que le disfrutado muchos años, una vida entera, pero no es fácil.

-”Se conocieron en la cola del cine para ver «Casablanca». Unos comienzos muy literarios.

-”Si, fue una cosa extrañísima. Tenía 18 años y daban Casablanca , que yo no había podido ver en Jaén porque era para mayores. Así que nos aventuramos a ir al Crucero, que por entonces era poco más que un descampado, y en la cola del cine nos encontramos con Antonio y otro amigo y, muy galantes, nos acompañaron de vuelta a casa. Luego nos encontramos por la calle, en el baile de la Cruz Roja en la Condesa y fuimos ligando. Me regaló El rayo que no cesa , de Miguel Hernández, y Ángel fieramente humano , de Blas de Otero.

-”¿Qué proyectos nuevos encara la Fundación Antonio Pereira?

-”Pues mire, ayer mismo vinieron de la Universidad a hacerme una proposición deshonesta del todo. Quieren que recopile todo lo que Antonio escribió en prensa. Ya les he dicho que Antonio comenzó a escribir con trece años. Hay miles de artículos. Fíjese que hasta tuvo una sección fija en La Vanguardia , que mira que es raro que un leonés tuviera una columna en un periódico catalán. Antonio no quiso figurar en la fundación y yo quedé de vicepresidenta. El problema es que estaba en rodaje y toda la documentación se la debo proporcionar yo. La gestión está muy bien llevada en estos momentos por tres catedráticos miembros: Juan Carlos Boixo, José Enrique Martínez y Francisco Flecha. Juan Carlos Mestre está en el patronato y es uno de los miembros más activos. Este año tenemos una serie de proyectos en marcha como la publicación de los cuentos completos. Antonio se consideraba más que nada poeta, pero su éxito con los cuentos oscureció su obra poética. Mestre se lo dijo un día y fue él el que hizo Meteoros , para reunir la obra completa.

-”¿Dejó inéditos?

-”Pues si, y Juan Carlos Mestre está empeñado en que se publiquen.

-”¿No lo va a hacer?

-”Lo que ocurre es que Antonio siempre me decía que mucho cuidado con publicar algo si él ya no estaba. Era un maniático de las correcciones. Volvía loco a los editores. A última hora iba y quitaba un adjetivo o cambiaba una coma. Decía que no se publicara nada a lo que no hubiera dado el visto bueno. Tenía entre manos, y Mestre me lo ha dicho, un diario, un libro de memorias que había realizado con ese estilo que tenía de mezclar realidad y cuento. Mestre dice que se lo ofreció a una editorial y le dijeron que tardarían dos o tres años en publicarlo. Y claro, Antonio entró en cólera y les dijo que no tenía edad de esperar. A mi me extraña esa reacción.

-”¿Lo ha leído?

-”Pues no, no lo he leído. Yo es que no levanto cabeza de todo lo que tengo que hacer. He llegado de Madrid con una maleta llena de documentos de Antonio. Escribió hasta el último momento. Hay cosas íntimas, como sus diarios, que todavía no me he atrevido a entrar en ellos. Entre nosotros nunca hubo secretos y la comunicación siempre fue de amistad absoluta, pero siempre nos respetamos mucho. Tuvimos siempre una vida muy íntima pero muy independiente, por eso nos hemos llevado muy bien. Así que me produce cierto pudor leer sus últimos escritos.

-”¿Creía Antonio que se le había dado el lugar que le correspondía?

-”Yo creo que no. Quizás por una serie de circunstancias, ha estado fuera de la corriente comercial. Hay una clasificación en la que Antonio no ha entrado quizás por su carácter especial, un poco huidizo en ese terreno, pero él era consciente de la trascendencia de lo que escribía. Creo que Antonio ha sido el mejor cuentista de estos últimos años.

-”¿Por qué cree que Antonio está fuera de esa corriente comercial? ¿Cree que el hecho de que no se definiera políticamente influyó?

-”Puede que sí, pero es que Antonio no se definió ni conmigo. Íbamos a las urnas y yo le preguntaba a quién iba a votar. Siempre me decía que era algo personal. «Eres mayor de edad. Tú vota a quién quieras que yo no te pregunto», decía. Antonio no fue de ningún partido, pero siempre estuvo orgulloso de su familia y siempre estuvo del lado de los débiles, siempre, pero nunca se definió políticamente. Además, desde el punto de vista económico era independiente, algo que no se perdona en un mundo en el que se valora la pobreza y el malditismo, y tuvo mala salud y no trasnochaba y claro, eso era malísimo. Antonio nunca escribió porque se estilara. Escribía lo que sentía, lo que quería en aquel momento, lo que le salía de dentro.

-”¿Le generó esa independencia algún problema con las editoriales?

-”No, la verdad es que no. Fíjese, la gente se asombraba. ¿Pero a tí como te publican cuentos si los cuentos no se publican?, le preguntaban. Hombre, en honor a la verdad hay que decir que los cuentos y la poesía siempre fueron difíciles de colocar porque aunque la gente presuma de que es lectora de cuentos y poesía, es mentira. Exigen un lector más adiestrado y lo que ahora se quiere es novela pseudohistórica. Quieren lo que se vende.

-”¿Cómo cree que León trata a sus escritores? ¿Considera que Antonio tuvo el reconocimiento que merecía?

-”Con Antonio fue una manifestación de duelo. Sinceramente, sabía que Antonio era querido y respetado pero no creí que tanto. Y es más, alguien me decía: «Hay que ser Antonio Pereira para que vengan los de izquierdas y los de derechas, todos lo hagan conmovidos». Allí estaba todo el mundo. Incluso hubo un funeral en la Catedral que fue extraordinario, al igual que en su pueblo. Los leoneses se quejan de vicio. En León hay un gran movimiento cultural y hay más escritores por metro cuadrado que en el resto de España. Hay que ver las cosas con distancia para saber lo que se tiene.

-”¿Cómo era la relación de Antonio con los escritores leoneses?

-”Con quien mejor relación tenía era con Gamoneda, quizás por razones de edad. Con Crémer se llevaba muy bien. Pero con quien tuvo una relación extraordinaria fue con don Antonio de Lama. Y con Luis Mateo, y Merino, Juan Pedro y con Llamazares... se reía mucho. Les quería mucho y les tomaba mucho el pelo les decía «Sois la santísima trinidad».

-”Con Juan Carlos Mestre era especial...

-”Si. Antonio quería a Mestre como a un hijo, desde que Juan Carlos era muy niño, Antonio ya decía que era un fuera de serie. Si, siempre creyó en él. Los cuentos de la Cábila se lo dedicó. Antonio tenía una mente muy joven. Él siempre se encontraba mejor con la gente joven. Los cuentos de Antonio son adelantados a su tiempo. Creo que crecerán con el tiempo y será un autor de referencia. El microrrelato lo ha practicado mucho antes que otros.

-”¿Hay algún cuento de Antonio que valore por encima del resto?

-”Pues no sabría decirle. Creo que hay muchos cuentos de Antonio que son de antología, muy buenos. Quizás, más que cuentos, sea El ingeniero Balboa el que más me ha emocionado al leerlo. Pero es una especie de nouvelle , a caballo entre el cuento y la novela. Creo que las obras maestras suelen ser novelas cortas.

-”Y qué difícil es escribir un gran relato corto.

-”Es que es un género distinto. A mi me sorprende oir a escritores decir que como no tienen tema para una novela están escribiendo un relato corto, como para «hacer mano». Pero ¿cómo puede decir eso un escritor? Son géneros totalmente distintos. El cuento está más cerca de la poesía.

-”¿Cuáles eran sus cuentistas favoritos?

-”Leía mucho a Carver, a Tabucchi, a los centroeuropeos. Leía mucho cuento.

-”¿Qué miedos tenía Antonio?

-”Muchos, era muy miedica. Nunca se sentaba de espaldas a la puerta. Me decía «puede venir alguien y clavarme un cuchillo», y su habitación era la única que tenía llave, aunque nunca la usara. Era miedoso para las cosas que no eran reales y ante circunstancias trágicas tenía mucho aplomo y serenidad. Sabía encarar los problemas graves.

-”¿No le tenía miedo a la muerte?

-”No. Una vez en Egipto tuvo una infección terrible. Me decía, «mira, Úrsula, que yo soy cristiano viejo y a mi no me dejes en tierra de infieles. A mi me entierras en mi pueblo, en sagrado.

-”¿Era religioso?

-”Profundamente religioso aunque poco practicante. La religión y la figura de Jesucristo le preocupaba mucho. Últimamente leía muchos libros de carácter religioso. Recuerdo que en un programa de radio le preguntaron a quién le hubiera gustado conocer y él dijo que le hubiera gustado sentarse con Lázaro y sus hermanas y con ese chico de Galilea que se dedicaba a la carpintería...

-”Puede que ya le haya encontrado...

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