«La canción de la tierra», de Mahler, regresa hoy a León
El Auditorio recibe al Alexeeva Ensemble con Endrik Wottrich y Katalin Várkonyi

La mezzosoprano húngara Katalin Várkonyi.
Una de las obras vocales más impactantes de la cultura occidental y una de las más escuchadas en las salas sinfónicas y auditorios es sin duda La canción de la tierra , de Gustav Mahler, un ciclo de canciones en forma de sinfonía, un gran trabajo en gran escala para dos solistas vocales y orquesta.
Hoy, en la versión de cámara de A. Schönberg y con el tenor Endrik Wottrich y la mezzosoprano húngara Katalin Várkonyi, acompañados por el Alexeeva Ensemble, esta emblemática pieza llega al Auditorio Ciudad de León. Distribuida en seis movimientos separados, cada uno es una canción independiente, aunque también cumple la función de los distintos movimientos dentro de una estructura sinfónica.
La obra se titulaba Una sinfonía para voz tenor y alto (o un barítono) y orquesta (basado en La flauta china de Hans Bethge) . El uso de Mahler de ciertas características «chinas» (escala pentatónica, escala de tonos enteros, uso de determinados instrumentos) hace que este trabajo sea el primero de estas características en su obra, si bien algunos de estos elementos tienen su continuación en la Novena Sinfonía.
Compuesta entre los años 1907 y 1909, siguió a su octava sinfonía, De los Mil , pero no recibió número, supuestamente debido al temor supersticioso del compositor respecto al significado mortal de una «novena sinfonía». Gustav Mahler nunca llegó a verla estrenada y ni siquiera la pudo revisar. Su duración es de, aproximadamente, 65 minutos.
El compositor escribió La canción de la tierra sirviéndose de antiguos poemas chinos que aparecían en la antología, traducida al alemán por Hans Betthge, Die chinesische Flöte («La flauta china»), un regalo que le había hecho un año antes su amigo Theobald Pollack. La duda ha estado siempre en si se trata de un ciclo de canciones o de una sinfonía para voces -”tenor y contralto o barítono y orquesta-”, aunque es esta segunda posibilidad la que la crítica, teniendo en cuenta el resto de su producción, ha considerado como más adecuada.
Arnold Schoenberg tenía la intención de transcribir para conjunto de cámara la parte instrumental de la obra, que habría de ser interpretada en la escuela de música que él mismo había fundado en 1918. Dicha transcripción nunca pasó de la idea inicial y sería Rainer Riehn quien, siguiendo las intenciones y la técnica del autor, la llevara a cabo. El estreno de esta versión tuvo lugar el 22 de julio de 1983.