Marcelino Cuevas | Periodista
«A Velasco la modestia le impidió tener relevancia»
Juan Antonio Velasco no verá publicado el libro que reúne su obra. Tampoco su amigo Juanjo Rodríguez, que tuvo la idea de recopilar los carteles de uno de los artistas más brillantes y menos reconocidos de León. Amb

Marcelino Cuevas.
Juan Antonio Velasco era «como esos monumentos que están ahí y nadie los mira». La frase es del periodista Marcelino Cuevas, autor del libro que recopila los carteles y retratos de Velasco y que sale a la venta el miércoles. Velasco pudo ver el libro antes de morir. El promotor de esta singular obra, Juanjo Rodríguez, también falleció. Pero ambos tenían grandes amigos que cumplirán su sueño por ellos.
-"¿De quién fue la idea de hacer un libro sobre Velasco?
-"De Juanjo Rodríguez, que no llegó a ver el libro porque murió en junio. Era amigo suyo. Vivió mucho tiempo en Nueva York y cuando volvió a León se encontró con Velasco deprimido porque se había quedado sin trabajo. Entonces decidió hacerle un libro.
-"¿Cuál es su participación en el libro?
-"Cuando surgió la idea yo le había hecho varios reportajes, así que me llamaron y me lo propusieron. Yo cuento lo que él quiso contarme de su vida en todos los sentidos, que en realidad era su vida con el cine.
-"¿Han recuperado los carteles de Velasco?
-"No, los recuperó él. Cuando murió el libro ya estaba casi terminado y revisado por él. Él aportó las fotos de los carteles y los retratos de artistas.
-"¿León valoró realmente a Velasco?
-"No. Se convirtió en un monumento por el que pasas todos los días y no lo miras. Sus carteles estaban ahí y nadie los miraba. Hoy en el Musac hay gente que hace cosas muy parecidas y está reconocido, mientras que Velasco pasó desapercibido.
-"Si Velasco hubiera sido catalán o madrileño...
-"No creo que fuera un problema de nacer aquí o allá. Él nunca se consideró el gran artista que era. Se pasaba horas detrás del escenario pintando y después se iba al cine. Su modestia le impidió tener la relevancia que merecía.
-"¿Cómo han conseguido que Zapatero escriba el prólogo?
-"Zapatero cuando vivía en León participaba en tertulias de cine con Velasco. A través de gente allegada, le comentaron que se estaba haciendo un libro sobre Velasco y le pidieron el prólogo. No hubo que rogarle para que lo hiciera.
-"¿Cuándo sale a la venta el libro?
-"El miércoles, tras presentarlo en el Auditorio.
-"¿Velasco era más pintor que cartelista?
-"Era genuinamente cartelista. Cuadros pintados con otra intención, no tiene o yo nunca los conocí.
-"Inmortalizó a grandes estrellas, ¿con cuáles se queda?
-"No los conozco todos, pero de carteles, con La mujer de rojo y Cleopatra, que eran espectaculares. En retratos, con el que hizo de Banderas y el de Bogart.
-"¿Se conservan muchas de sus obras?
-"Después de morir, de la que tenía repartida se han rescatado una treintena. Sus carteles eran efímeros. Pintaba una y otra vez sobre ellos. De otras obras tenía unas 40, pero para la exposición del Auditorio sólo se han recuperado 30.
-"¿Alguna vez vendió su obra?
-"No tengo noticia de ello. Hay gente que tiene obras, pero fueron regalos. En su última época, en los cuatro años que estuvo sin trabajar, con grandes apuros, tampoco vendió nada.
-"¿Recuerda alguna anécdota de Velasco?
-"En el libro se cuentan, aunque no son muy especiales. Decía que el cine es como un romance que mantuvo toda su vida; y los carteles, los hijos nacidos de ese romance. Veía que se le terminaba la vida y quería que esos hijos tuvieran un lugar de acogida. Su ilusión era que saliera este libro con sus obras. Fue muy emocionante, porque lo vivía con gran intensidad.
-"Han muerto el creador del libro y el protagonista. ¿Es un libro gafe?
-"No, porque yo aguanto...
-"¿Quién más ha colaborado?
-"Quisiera destacar el esfuerzo que han hecho Luis Alberto Díaz Suárez y María José del Río, ambos abogados, y que, sin ser editores, han conseguido llevar el proyecto con gran esfuerzo hasta el final.
-"¿Es cierto que el libro se hizo en la cárcel?
-"La composición, la maquetación y la parte gráfica se hizo en la cárcel, con un grupo de presos que se llaman «In Voce», y que hacen una revista. Es gente que sabe mucho de imprenta. Lo han hecho como auténticos profesionales y enseñando a gente sin profesión este oficio de la edición. También han realizado un vídeo en el que se ve cómo han hecho el libro, con una presentación digital espectacular.