Diario de León
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El invento del maligno rosa belmonte

Creo que Uribarri y Parada llevan el mismo tinte. También creo que los dos son de otra época. José Luis Uribarri está en Eurovisión como comentarista de toda la vida. Y José Manuel Parada, en Nicaragua, como superviviente de refresco. Son de otra época. No es que Carmen Sevilla sea de una posterior, pero el espíritu Cine de barrio de Parada anda más oxidado. Carmen Sevilla es intemporal. Cosa que no puede decirse de Uribarri. Lo escuchas y te trasladas al pasado. O al mismo Festival de Eurovisión. Tan antiguo. El de ahora, que si miras a Sandy Shaw o a Gigliola Cinquetti las ves supermodernas. Vamos, yo es que veo supermoderna hasta a Conchita Bautista (lo que me gustan Estando contigo y Qué bueno, qué bueno ). Pero todavía hay quien se lo toma en serio. En España, no en Azerbaiyán, que ahí se entiende. Lo más tronchante es que haya gente en redes sociales alemanas pidiendo el boicot a España por la memez de Manolo Lama y el mendigo. Me parto, como si a España hiciera falta boicotearla, si por ser de los señoritos del Big Four nos tienen manía (y no vamos a tener los doce puntos de Andorra, que no participa).

Pero todavía hay quien está peor de la cabeza. Desde la misma televisión pública griega se pidió el boicot a Alemania por las dudas de Merkel a la hora de ayudar a Grecia. Un delirio. Eso sin contar el numerito de los bielorrusos sobre el escenario (atención a lo que les crece a las chicas). Y encima, Uribarri. Con ese soniquete rancio y con sus habilidades de adivino de la canción. Es como si se hubiera escapado de la sección ¿Y usted qué sabe hacer?, del Fantástico de José María Íñigo, como aquel tipo que tocaba Tengo una vaca lechera al piano. Con la nariz. Si Uribarri se ha ido a Oslo con TVE, Parada se ha ido a Nicaragua con Telecinco. Para empezar, se lanzó al agua con calcetines y unos indescriptibles calzoncillos verdes (braslips en denominación de Rosa Benito). A Parada ya lo llaman Marisol Crusoe. La lástima es que no va a estar allí los veintiocho años, dos meses y nueve días que estuvo el personaje de Daniel Defoe.

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