Diario de León

opinión | el invento del maligno

Milá

Publicado por
José Javier Esparza
León

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Es la comidilla del mundo de la tele: las declaraciones de Mercedes Milá contra Sálvame en particular y Telecinco en general por sus excesos en materia de cotilleo y otras disciplinas puleingles. Como no hay mejor glosa que la reproducción, copio las palabras de la doña: «No entiendo lo que está pasando, todo lo que estáis haciendo en vuestro programa, esa manera tan atroz que tenéis de hablar de la gente, arrastrando por tierra a las personas... Eso no es periodismo». «Estoy francamente muy indignada con la actitud de Telecinco con ese matrimonio (el de Jesulín y la Campa), creo que les debería pedir perdón público». «Me parece horroroso el espectáculo que está montando Telecinco con la intimidad de las personas». «¿Qué pasaría si todas las personas que se han acostado conmigo, con Jorge Javier, con Lidia antes de que se casara o con cualquier otro presentador, se levantasen un día y decidiesen ir a contarlo por los platós?». «Me avergüenzo de pertenecer a la misma empresa que está echando por tierra a personajes antes de ser juzgados. Lo paso muy mal viendo lo que hacen esos colaboradores, la verdad». Bueno, pues no se puede decir mejor, ¿no? Impacto total. Cierto que a ella siempre se le podrá reprochar que siga ahí, en Telecinco. Y también se le puede reprochar que ella misma forme parte del juego fabricando en Gran hermano pequeños aprendices de famoso que luego van a vender sus mohos a los programas que ella critica. Pero el hecho es que Mercedes Milá tiene razón en lo que ha dicho. Y no sólo eso, sino que, además, es lo que piensa la inmensa mayoría de la profesión periodística dentro y fuera de Telecinco. O sea que a cada cual lo suyo: honda reverencia para la señora. Lo peor -o lo mejor- es que, como usted sin duda sabrá, Telecinco se ha apresurado a airear las declaraciones de la doña. ¿Por qué? Hombre, está claro: cuanta más bronca, mejor, porque la audiencia sube. Trampa mortal. Esta gente terminará haciendo programas sobre sus propias peleas domésticas, o aún más, terminará propiciando esas peleas para hacer programas. Lo veremos.

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