Crémer «publica» sus recuerdos más íntimos un año después de su muerte
El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua editará en breve la última creación literaria del escritor

El poeta Victoriano Crémer en un homenaje en el Auditorio el año de su centenario.
Fue la última expresión literaria de Victoriano Crémer y, en palabras de quienes han tenido la suerte de verlo, una de sus creaciones más personales. El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua está a punto de publicar sus memorias, unas reflexiones íntimas sobre la vida que el autor de Tacto sonoro realizó en el otoño de la suya.
Tan sólo dos personas -”Adolfo Alonso Ares y Gonzalo Santonja-” lo han leído. El primero de ellos fue el que cedió al segundo el manuscrito. «El propio Victoriano me lo entregó», recuerda Alonso Ares, que añade que se compone de un centenar de páginas a lo largo de las cuales el poeta realiza un recorrido a través de los recuerdos con los que vivió su madurez... una meditación de los sucesos, de las experiencias, de las personas que modificaron o marcaron su vida, de la memoria y de sus olvidos, de la realidad y del deseo que fue dándole forma.
Será una de las maneras de recordar al poeta, de cuya muerte se cumplió un año el domingo pasado. Además, el próximo 21 de julio se inaugurará en Burgo de Osma la exposición Garabatos y manuscritos , que ya ha pasado por León, Ponferrada, Valladolid y Burgos. Adolfo Alonso Ares, comisario de la muestra, destaca que en esta ocasión se volverán a exponer manuscritos de poemas del autor, si bien ha preferido no desvelar cuáles serán, así como algún garabato inédito.
El nieto de Victoriano Crémer, Víctor Ordás Crémer, manifestaba que su abuelo es una figura irreemplazable, «tanto para el mundo de la cultura como para su familia», destaca, y añadía que están deseando que la Casona de la Fundación Carriegos inaugure la exposición permanente sobre la vida y obra del escritor. El Aula Literaria, que recoge el legado del autor de El libro de San Marcos , reúne la biblioteca, las cartas, los manuscritos, las imágenes, los lienzos que Victoriano Crémer fue atesorando a lo largo de sus 102 años de vida. Además, este otoño, la hija del escritor lo amplió con más de 600 libros, primeras ediciones, cuadros, premios y objetos personales del autor del Libro de Caín . El Aula cerró entonces sus puertas para inventariar el nuevo material y reabrirá de nuevo con una exposición en otoño, donde se mostrarán cientos de documentos personales, manuscritos, correspondencia con otros escritores españoles y en el exilio, cuadros de Vela Zanetti, Álvaro Delgado o Lapayese, premios, diplomas y objetos acumulados a lo largo de un siglo.
Entre las piezas más singulares, destacan dos libros de Cervantes, una edición de 1611 de La Galatea; y otra, de 1783, de las Novelas ejemplares. También hay una edición de 1844 de La divina comedia, de Dante. Igualmente resulta interesante la relación epistolar que Crémer mantuvo con escritores como Rafael Alberti, Luis Cernuda y Pedro Salinas.