El invento del maligno
El entorno
El invento del maligno rosa belmonte
Primero, el lugar común: Gay Talese. Es que ahora no hay periodista que no hable de Talese o que no lo haya descubierto tras la edición de Retratos y encuentros . Segundo, la excusa por el lugar común. Aquí tiro del gran Joan Fuster cuando escribió que sólo decimos y escribimos lugares comunes porque de otra manera no nos entenderíamos. Pues bien, una de las más celebradas piezas de Gay Talese (¿para hacer nuevo periodismo es imprescindible vestirse de petimetre, como éste o Tom Wolfe?) es la dedicada a Sinatra. La titulada Frank Sinatra está resfriado que a Talese le encargó Esquire en 1965. Como el cantante no estaba dispuesto a ser entrevistado, el autor recurrió a la gente que estaba a su alrededor: amigos, socios, familia, los incontables parásitos Es decir, lo que ahora en cualquier programa de televisión español se llamaría su entorno y que en la primera acepción del Diccionario de la Real Academia es «ambiente, lo que rodea».
Lo curioso es que, de tanto usarla, la palabra está tomando protagonismo. Kiko Hernández le dijo en Sálvame a una ex novia de Pepe Navarro que «alguien del entorno» de éste aseguraba que mentía. «Pero si Pepe no tiene entorno», clamó la chica. Como si el entorno fuera un rabo o algo así. Kiko casi admitió que el propio Navarro le había dado el mensaje. «Me gusta la palabra entorno», concluyó. Y antes, Diego Gómez, cuando Santi Acosta le preguntó en Enemigos íntimos si alguien del entorno de Isabel Pantoja lo había llamado, soltó con sorna: ¿Te refieres a sus amistades? Esto de el entorno parece una película de terror, como El ente o El ansia y de verdad que resulta terrorífico de tanto repetirlo. La policía del lenguaje tiene que tomar medidas. Es que es una de esas expresiones a las que los muñecos de la tele pillan querencia y no sueltan. Y de escucharla en la tele la gente las repite más. Es verdad que en una conversación corriente no termina de venir bien colar hemeroteca, pero entorno sí. Y no digamos ya esas estúpidas coletillas tipo «sí o sí» o «no es tonto, es lo siguiente».