Diario de León
Publicado por
josé javier esparza
León

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Pasmo en el mundo televisivo: Belén Esteban dice que va a demandar a Ana Rosa Quintana. ¿Por qué? Por sacar no sé qué imágenes de Belén peleándose con un señor. Que Belén demande a Ana Rosa es como si My fair lady demandara a Pigmalión, porque fue Ana Rosa la que convirtió a Belén en estrella mediática. Pero es lo que tiene el estrellato: o te querellas contra alguien, o no eres nadie. Belén lo ha dicho muy clarito: «Está todo el mundo denunciado: programas, productoras, bocachanclas, gente que cuenta cosas de mi vida que no han sucedido...». Confieso que lo de bocachanclas me ha dejado KO, pero el caso es que ahí está la noticia: dieciséis demandas. La galaxia del telecotilleo ha convertido la querella y la demanda en una expresión de las bellas artes. Todo el mundo se querella contra el mundo y lo hace en diversas tonalidades. Si la sangre llegara al río, en España habría un buen centenar de despachos dedicados exclusivamente a gestionar los pleitos del telefamoseo. Lo que pasa es que muchas veces la querella no es tal, sino sólo amago, y así el posible centenar de despachos picapleitos queda reducido a una decena de bufetes parasitarios. Dada la crisis que hoy vivimos en las profesiones liberales, yo animaría a los famosos a que no se queden en el amago, o sea, en el anuncio ruidoso en la prensa, y que pasen al acto, es decir, al tribunal; de esta forma muchas familias hallarían aliviada su situación económica y los telefamosos, por su parte, podrían blasonar de contribuir al bienestar colectivo. Claro que siempre cabe otra perspectiva hipotética: que esto de las demandas de Belén contra Ana Rosa no sea en realidad sino una argucia de los talentos de Telecinco para subir unos puntos de 'share' ante la previsible sequía del agosto televisivo. «Mire que es usted malpensado», objetará el benéfico espectador. Pues sí, oiga: con esta gente suele cumplirse aquello de «piensa mal y acertarás». Y si la cosa va en serio, tengo un par de amigos, abogados en paro, que harían encantados cualquier trabajo para estas señoras. ¿Vale?

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